Los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU continuaban ayer las discusiones en torno a la resolución presentada por Japón para condenar las pruebas de misiles realizadas el martes por Corea del Norte. Si bien «puede haber algunas discrepancias sobre el vehículo para la protesta, nadie ha indicado la posibilidad de veto», admitió el embajador de Estados Unidos, John Bolton. Se refería a Rusia y China, dos de los cinco países con asiento permanente y derecho a veto.
Ambos son partidarios de que la condena se exprese en un formato no vinculante como el de la resolución presidencial, semejante al que eligiese la organización en 1999, después de que el régimen de Pyongyang probase por primera vez su misil de largo alcance llamado 'Taepodong'.
A juicio de Bolton, aquel texto era «muy débil». En esta ocasión, la acción norcoreana se considera un desafío no sólo a Estados Unidos y la comunidad internacional, sino también a sus propios vecinos.