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Sábado, 8 de julio de 2006
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CONTRAPORTADA
 Actualizado: 2.49 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Guillermo, hijo de Carlos Redondo, mira a su madre con la bandera de Asturias. A la derecha, la alcaldesa con Eva. / SEVILLA
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C uantes promeses traxeres /con aquella primavera / y marcharon col verano. / Llévome la vida entera / regresar a la to vera / y a los fayeos de mayo. La pequeña Eva leyó los versos en asturiano grabados en una placa y la congregación rompió a llorar. Era difícil evitar las lágrimas aunque hubiera niños delante y muchos quisieran aparentar normalidad. No la había, había tristeza y mucha. Fue ayer durante el homenaje tributado a los músicos Carlos Redondo e Igor Medio que murieron en accidente de tráfico en Álava, el pasado 24 de junio. La niña que conmovió a todos con su lectura era la hija de Carlos. Guillermo, su hermano, la miraba con admiración mientras leía porque la inocencia hace esas cosas y sirve de coraza. Sara, la madre, los observaba con el llanto contenido.
 
MANUEL ALCÁNTARA
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