 PREPARACIÓN. Dos embarazadas realizan ejercicios de preparto. / E. C. |
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LA TÉCNICA
LA TÉCNICA |
Destinatarias: todas las mujeres embarazadas que sean tratadas en centros del Servicio de Salud del Principado (Sespa).
Edad: no existe límite de edad, aunque sí se han conformado dos grupos en función al riesgo de malformación. Así, las mujeres de más de 38 años, como aquellas que tengan antecedentes de anomalías congénitas, se les ofertará además de la nueva técnica de triple cribado, la ya tradicional prueba de amniocentesis o la biopsia corial.
Objetivos: identificar de forma precoz y generalizada los riesgos asociados a las anomalías cromosómicas fetales. Asimismo, se busca proporcionar una metodología de detección que minimice los efectos secundarios de las técnicas empleadas.
Tratamiento individualizado: cada embarazada, en función de su edad, su historia clínica y sus antecedentes familiares y hereditarios, recibirá un tipo de tratamiento. El programa presentado ayer por la Consejería de Salud busca, precisamente, evaluar, diagnosticar y asesorar de forma individualizada a cada embarazada en función del riesgo detectado.
Qué estudia: el análisis bioquímico se centrará en cinco marcadores. Se trata de la alfafetoproteína (AFP), el estriol no conjugado (UE3), la proteína placentaria A asociada al embarazo (PAPP-A), la fracción libre de gonadotropina coriónica humana (B-HCG) y la Inhibina A. Las semanas 11, 12 y 13 de la gestación son las más idóneas para que se realice la determinación de los marcadores bioquímicos.
Ecografía: este análisis estudiará dos aspectos que permiten detectar la presencia de una malformación cromosómica. Son la translucencia nucal y el hueco nucal.
Resultados: si al triple cribado se le incorpora también la edad de la madre, la posibilidad de detectar un síndrome de Down durante el primer trimestre del embarazo se eleva a un 97%. La fiabilidad baja al 65% si no se realiza la ecografía y solo se aplica el cribado bioquímico y cae al 50% si sólo se tiene en cuenta la edad de la madre y no se aplica ningún otra prueba diagnóstica.
Reconocimiento habitual: las pruebas del triple cribado se incorporarán a las consultas ordinarias que las embarazadas suelen realizar al médico durante el periodo de gestación.
Amniocentesis: esta prueba queda reservada sólo para los casos de mayor riesgo. Estará aconsejada en las mujeres de más de 38 años, así como en aquellas embarazadas con antecedentes de anomalías congénitas o que sean portadoras (tanto ellas como el padre) de enfermedades hereditarias. La amniocentesis se realizará entre las semanas 15 y 17 de gestación. Para riesgos mayores se recomendará la biopsia corial. |
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Un análisis de sangre y una ecografía entre las semanas 10 y 13 del embarazo serán suficientes para detectar, con una fiabilidad de hasta el 97%, posibles casos de síndrome de Down. La técnica, toda una novedad en los hospitales públicos asturianos (a excepción de Cabueñes, en Gijón, que lo aplica desde principios de año), se extenderá de forma paulatina a cada una de las embarazadas del Principado. La próxima semana se implantará en el Hospital Central y a lo largo de este año en el resto de los centros hospitalarios de la región.
La actuación, que tendrá un coste de 200.000 euros anuales, además de otros 40.000 euros del programa informático, fue presentada ayer, en Oviedo, por el director general de Organización de las Prestaciones Sanitarias de la Consejería de Salud, José Ramón Riera, y por el director de Atención Sanitaria del Servicio de Salud (Sespa), Francisco del Busto. El nuevo programa pretende mejorar la detección de anomalías cromosómicas en el feto.
En Asturias, según los datos expuestos por los responsables sanitarios, un 2,7% de los recién nacidos presentan defectos congénitos. En cuanto al síndrome de Down, principal anomalía de carácter cromosómico, su incidencia en la comunidad asturiana se sitúa en 18 casos por cada 10.000 niños nacidos.
La técnica ayer presentada es muy sencilla para las embarazadas, ya que consiste en un análisis de sangre, mediante el que se analizan cinco marcadores bioquímicos, y una ecografía a lo largo del primer trimestre de la gestación. Además, se trata de un test menos invasivo que la tradicional amniocentesis, una prueba que obliga a realizar una punción en la cavidad abdominal de la mujer para extraer el líquido amniótico.
La amniocentesis se suele emplear en embarazadas de más de 35 años para controlar el bienestar del feto y detectar posibles malformaciones. El problema es que puede derivar en un aborto en el 1 ó 2% de las gestantes.
Dos grupos de riesgo
Todas las mujeres se beneficiarán de este nuevo programa, aunque no de igual manera. La Consejería de Salud ha establecido una clasificación en función del riesgo de malformación. El primer grupo de mujeres estará compuesto por embarazadas con más de 38 años, así como aquellas madres de hijos con cromosomopatías, además de las portadoras de cromosomopatías o enfermedades hereditarias. El resto de embarazadas estarán incluidas en en el segundo grupo.
Una vez realizado el nuevo cribado (análisis de sangre y ecografía), aquellas mujeres que presenten un riesgo elevado de esperar un hijo con alguna anomalía cromosómica (las de grupo I), se les ofrecerá la posibilidad de llevar a cabo una amniocentesis o biopsia corial.
La nueva técnica, que es inocua para el feto, combina diversos factores: la edad de la gestante, el análisis bioquímico del primer trimestre y la prueba ecográfica denominada translucencia nucal, mediante la cual se mide el pliegue de la nuca en el feto a la once semana del embarazo.
La puesta en marcha de este test de triple cribado permitirá reducir a la mitad el número de estudios de líquido amniótico que se llevan a cabo en el Principado y que conllevan un riesgo de aborto. El pasado año se practicaron 1.353 pruebas de este tipo. Según explicó el director de las Prestaciones Sanitarias, Asturias será una de las pocas comunidades en la que la técnica de detección de anomalías congénitas se ofertará de forma generalizada a todas las embarazadas. «Somos una de las pocas autonomías con un programa de cribado de carácter universal», indicó José Ramón Riera.