El primer encierro de los Sanfermines, protagonizado por seis toros de la ganadería gaditana Marqués de Domecq, dejó un saldo de siete heridos trasladados a los hospitales de Pamplona, dos de ellos por asta de toro. Los morlacos realizaron una carrera bastante rápida, con momentos de mucho peligro, pero también con carreras limpias de los mozos, sobre todo en la calle Estafeta.
El primer encierro, que duró 3 minutos y 22 segundos, se corrió con sol en Pamplona y una temperatura fresca, que contribuyó a despejar a espectadores y corredores, que ayer se dieron cita en gran número. Este año, el Ayuntamiento de Pamplona adoptó medidas para intentar acotar el número de corredores, impidiendo la entrada al recorrido a partir de las siete y media de la mañana.
Es una de las fórmulas que tratan de evitar la incorporación de personas que se encuentran en mal estado después de una noche de juerga o que desconocen por completo el riesgo que conlleva el encierro. Sin embargo, minutos antes de las ocho de la mañana, el número de corredores en los diferentes tramos era muy alto.
A las ocho en punto salió la torada y emprendió la carrera por la cuesta de Santo Domingo, donde se vivieron momentos de mucho peligro, porque la manada, que avanzaba por la derecha de la estrecha calle, se llevó por delante a varios mozos y uno de los toros se ensañó con un corredor.
En la plaza Consistorial y en la calle Mercaderes dos toros corrían en cabeza, adelantando a los cabestros. En la curva de Mercaderes, donde los morlacos suelen derrapar, dos mozos quedaron atrapados un instante entre los costales de los bravos. A partir de ese lugar, tres bravos se adueñaron de la carrera y avanzaron a buen trote por la Estafeta, permitiendo carreras limpias para el lucimiento y disfrute de los mozos.
Dos heridos por asta de toro y cinco más por diferentes traumatismos fue el balance de la primera carrera. Todos ellos fueron atendidos en el Hospital de Navarra y en el Hospital Virgen del Camino de Pamplona. También fue atendido un joven americano con una paraplejia a consecuencia de un accidente sufrido en el festejo de vaquillas.