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Sábado, 8 de julio de 2006
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OPINIÓN
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¿Qué me pasa?
ALGUNAS veces, una entra en su fase adulta sin comprender, sin ser capaz a racionalizar hechos que para todo el mundo están claros. A estas alturas de mi vida, no me explico millones de cosas.

Soy incapaz de ver un fuera de juego en el fútbol, absolutamente negada para recordar un número de teléfono e inútil total para el baile y los deportes. Por no hablar de la incompatibilidad que tengo con todos y cada uno de los hornos que he tenido en mí casa. Constantemente, me pregunto la razón por la que no me sale la leche frita, por qué se caen los botones que coso o por qué llueve de forma intempestiva cuando contemplo lo brillantes y maravillosos que me quedaron los cristales.

Formo también parte de los que en las encuestas son algo zoquetes, y ni saben ni aciertan a contestar. Pero lo llevo con la paciencia que dan los años.

He aprendido a aceptarme para ser feliz, como dicen las revistas dedicadas al público femenino.

Pero en esta época del año entro en un conflicto de difícil solución. No me gusta la Semana Negra. Y no me lo explico si tenemos en cuenta que: soy feliz en un fiestón, una verbena, una jarana, una terraza al aire libre y disfruto con la música. Me gusta estar con gente, cualquier bebida alcohólica sola o en combinación con refresco es rasegada por servidora sin problemas. Soy trasnochadora nata y nunca veo el momento de retirarme. Las compras improvisadas son mi perdición: una pulsera, unos pendientes, un bolso falso de Hermés o un CD del 'top manta' perpetrado por David Bustamante, pueden alegrarme el día.

Pero, sobre todas las cosas, lo que más agradezco en la vida es la comida. Igual me da una cosa que otra; todo me satisface. Que me pones un gofre, me lo como; que me das unos criollos, sin problemas; los churros, hamburguesas, sandwich o cualquier alimento hecho con las condiciones higiénicas básicas me enloquece.

Si a esto añadimos que la cultura es a mí como el huevo a la gallina (o viceversa, no sé), la Semana Negra debería fascinarme, pero no me gusta. Va a ser que leo poco...



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