Pues sí que era grande el elefante». Paco Ignacio Taibo acababa de subirse a un paquidermo circense cuando hizo esa afirmación. Como si antes no se hubiera percatado de su tamaño: «Cuando estás arriba parece mayor y se mueve mucho. No me vuelvo a subir en mi vida».
Había aceptado probar la experiencia animado por los domadores del circo Deros y también jaleado por las decenas de personas que ayer asistieron a la inauguración de la Semana Negra. «¿Que suba Paco!». Taibo, padre del certamen, que dice tener vocación de director de pista de circo, parece tenerla también de domar, se subió al animal y se armó la marimorena. Boquiabiertas se quedaron el resto de las autoridades. Vicente Álvarez Areces, el primero, con sus consejeros María José Ramos, Rafael Sariego y Ana Rosa Migoya, así como el director general Carlos Madera, y también la alcaldesa Paz Fernández Felgueroso, sus concejales Pedro Sanjurjo, Mercedes Álvarez, María Teresa Ordiz e Iván Álvarez Raja. Todos ellos tocados con el sombrero oficial del festival.
Atónitos, podría decirse, hasta el punto de que Ramos aconsejaba a la alcaldesa de la ciudad que «aunque te lo pidan tú di que no». Tras el malabarismo, hubo ovación y se procedió al tradicional corte de la cinta de raso negro y con ésta son ya 19 las bandas sesgadas como símbolo del inicio del certamen. Ayer, quizás con la intención de dejar claro que el asunto va de terror y suspense, el corte se hizo literalmente a cuchilladas, con un cuchillo jamonero. Con un arranque así la 'semana' promete.
No habían pisado las autoridades el territorio comanche cuando les salió al paso un personaje disfrazado de árbitro de subastas. Sacaba a la puja nueve libros de escritores conocidos y advirtió de que se trataba de «una subasta itinerante, porque se mueve, e instantánea porque es ahora o nunca».
En la puja entraron de inmediato los políticos y también el público, pero fue el presidente del Principado quien por dieciocho euros se hizo con un lote literario valorado «en 75». Según explicó el mediador, los visitantes podrán encontrarse subastas similares a lo largo de los diez días que dura el certamen. Habrá que estar atentos a la oportunidad que brindan.
Tras la compra, la comitiva inició el recorrido inaugural del recinto donde ya se habían congregado centenares de personas.
Cabalga por el Muro
Minutos antes había llegado hasta la avenida del Molinón el trenecito que a lo largo de estos diez días de derroche festivo y literario se ocupará de movilizar a cientos de pasajeros de aquí para allá. En este primer viaje quienes suelen hacer el paseíllo a lo largo del Muro son los antes mencionados, los políticos y autoridades, y también los escritores invitados a la Semana Negra. En uno de los vagones, Eugenia Rico aseguraba estrenarse en estas lides, a pesar de ser de Oviedo.
-¿Es por eso que nunca había venido?
-No, en absoluto. Sencillamente porque nunca me habían invitado. Bueno en realidad, yo no hago novela negra. Igual me animo.
La premio Azorín por 'La muerte blanca' se mostraba fascinada de la implicación de la gente con las actividades que se organizan en la ciudad. E incluso saludaba al público que desde el Muro levantaba las manos al paso del tren oficial.
Estaba encantada, al igual que su compañero de vagón, José Vega, responsable de la Obra Social y Cultural de Cajastur. «La respuesta de esta gente demuestra salud y vitalidad. Gijón es así, se vuelca con todo». Y a renglón seguido animó a la escritora a visitar la exposición 'El sueño olímpico', que se encuentra instalada en el Palacio de Revillagigedo, auspiciada por la Fundación Príncipe de Asturias. También hizo extensiva la invitación a Eugenio Vázquez, un periodista argentino enviado especial de un diario catalán para hacer la cobertura de la Semana: «Es que este certamen se ha convertido en algo importante desde el punto de vista literario y todo el mundo habla de él», comentó.
Le quedan por delante nueve días de intenso trabajo porque la Semana Negra exhala humos literarios, pero también de churrerías, gofres y hamburguesería. Y de suelas de zapatos porque es la fiesta que nunca duerme.