«Hay nervios muy deteriorados y requiere un trabajo delicado». Es un diagnóstico, pero no para un paciente de carne y hueso, sino para uno de piedra cuya enfermedad es el peso de la historia. La girola de la Catedral de San Salvador fue construida entre los años 1621 y 1633 por Juan de Naveda, el arquitecto de la Capilla de Los Vigiles. Esta semana se vio invadida por por los andamios. Sus nervios (los arcos que cruzándose forman una bóveda de crucería) acusan el paso del tiempo y la intervención número 15 del Plan Director servirá para restaurarlos.