El límite lo puso el estómago. Nadie quedó con hambre y sólo pudieron parar cuando casi no había fuerzas de tanto llevarse el tenedor a la boca. «Aquí van a quedar 'fartos' hasta los propios corderos», decían antes de empezar. Dicho y hecho. Lavandera y Caldones dieron el pistoletazo de salida a sus programas festivos de la mejor forma posible: dándose unos verdaderos festines para coger fuerzas, que aún queda mucho.
En Lavandera empezaron por el final: por los postres. Poco después de la una de la tarde, quince vecinas presentaron sus mejores trabajos gastronómicos para el concurso de tartas. Una de fresas venció en el capítulo de presentación. Las fresas fueron las más elegantes, pero no las más exquisitas. El sabor a turrón encandiló a los miembros del jurado, que no dudaron en concederle el primer premio. La ganadora fue la más cotizada. Y es que la comisión de fiestas vendió las tartas participantes para recaudar fondos para las celebraciones.
Después le tocó el turno al pescado. Sin moverse del prau de la fiesta, todos degustaron las tradicionales sardinas asadas. Quizás a quien mejor le supieron fue a Antonio Piñera. Fue nombrado Sociu de Honor de este año, gracias a una larga y dura trayectoria al frente de la asociación de vecinos. Al anochecer, todos los participantes tuvieron tiempo de hacer la digestión al ritmo de la música. La animación de la verbena corrió a cargo de las orquestas Saudade y Alcalá.
Corderada en Caldones
Pero para 'fartura', la de los vecinos de Caldones. La comisión de fiestas cocinó 65 corderos para disfrute de todos los comensales. Nada menos que 780 kilos de carne preparados en ocho corros diferentes. Y nadie se lo quiso perder. Más de 600 personas subieron hasta el prau con sus vales bien guardados en el bolsillo para canjear por un plato sin fondo. Es decir, tanto cordero como cada uno quiso. Pero la comisión madrugó más que nadie. Mientras la gente llegó sobre las diez de la noche, los miembros de la directiva llevaban todo el día allí.
«Hay que cocinar toda la carne, preparar las mesas, los platos ¿Y son 600 personas!», destacaba el tesorero, José Alberto Díaz. Y como broche final, por supuesto, una gran verbena. La música nunca puede faltar en un buen programa festivo.
Taekwondo en Llantones
Por su lado, en Llantones acaban de iniciar lo que será una semana llena de actos. De momento, los vecinos disfrutaron de un ruidoso comienzo. Una descarga de voladores llegó a los oídos de todo el barrio para dejar claro que comenzaba lo bueno.
Y por la tarde, exhibición de taekwondo. Una original idea de la comisión que quiso llevar algo novedoso a las fiestas de El Carmen de este año. 25 deportistas de un gimnasio de Mieres metidos en sus kimonos mostraron sus mejores llaves. Pero no se hicieron daño. Les queda mucha fiesta.