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Lunes, 10 de julio de 2006
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 Actualizado: 1.31 a.m.
 
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EL PENALTI DEFINITIVO. El italiano Grosso bate al guardameta francés Barthez en la pena máxima que le dio a Italia su cuarto título mundial. / EFE
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A Marcello Lippi se le empañaban las gafas. La emoción. El miedo. Grosso iba a lanzar el quinto penalti. El que valía el titulo. Pierna izquierda. El hombre llave ante Australia con aquel penalti que no fue, el hombre que abrió el camino de la gloria en la prórroga contra Alemania. No falló. Este futbolista de 29 años está tocado por la mano de Dios en este Mundial. El de Italia, aunque tuviera que esperar a los penaltis.
 
Uno de esos calentones que han salpicado su triunfal carrera acabó con un estúpido cabezazo en el pecho a Materazzi que le costó la expulsión recién iniciada la segunda parte de la prórroga. Ni Zidane ni el fútbol se merecían un final así del astro francés, enorme protagonista en el Mundial hasta que una enajenación mental transitoria le llevó a la caseta antes de tiempo y le convirtió en villano. Dejó el Olímpico llorando, arrepentido de su gran pecado, de una mancha imborrable en su trayectoria.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se declaró plenamente satisfecho con el desarrollo del Mundial y dijo que tras este torneo será un presidente feliz. «Sólo puedo decir 'Chapeau, Alemania'. 'Chapeau' por la organización», señaló Blatter.
Los presidentes de Francia, Jacques Chirac; de Italia, Giorgio Napolitano y de Sudáfrica, Thabo Mbeki (país anfitrión del próximo Mundial), y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, asistieron en el Estadio Olímpico Berlín a la final del Mundial. La cancillera alemana Angela Merkel y el ex presidente estadounidense Bill Clinton fueron otras de las personalidades que realzaron con su presencia la gran cita del fútbol planetario, que fue aprovechada por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, para elogiar «el enorme éxito» del torneo alemán.
El mejor jugador portugués de la última década se retiró anteanoche de la selección lusa después de obtener el cuarto puesto en el Mundial de Alemania, el mejor desde 1966. Luis Filipe Madeira, Figo, de 33 años -quince de ellos en la selección-, deja la camiseta de las 'quinas' (torres) después de vestirla en 127 ocasiones, con un total de 32 goles anotados.
 
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