Las XXI Jornadas del Bonito de Candás lograron superar las mejores expectativas, ya que se llegaron a vender más de 3.500 kilos de pescado desde el pasado viernes, día en que comenzó el festival. Los hosteleros presentaron platos para todos los gustos, en unas jornadas que este año superaron las dos décadas.
Los hosteleros se mostraron «satisfechos» con el balance final de estos tres días y destacaron la gran afluencia de visitantes, una de las mejores desde que la Asociación de Hostelería de Candás pusiera en marcha esta iniciativa. Los restaurantes 'sufrieron' ayer al mediodía para atender a todos los comensales que fueron llegando a los establecimientos. En total, 13 establecimientos hosteleros participaron en las jornadas con diferentes propuestas para satisfacer todos los gustos. El bonito fue el protagonista en los menús más originales. Cualquier propuesta era válida mientras la receta comenzara con el ingrediente estrella.
Los restaurantes decidieron no encarecer los menús y mantuvieron los precios de las jornadas del año pasado. Por sólo 25 euros ofertaron un primero, un segundo, el postre y un buen vino blanco para refrescar la garganta entre plato y plato. El comienzo fue ligero para dejar hueco a lo que venía detrás. Ensalada de bonito, bonito con arroz, bonito patatas, bonito con bonito
Lo peculiar del festival es que ningún restaurante repetía los menús. Todos diferentes, aunque todos con el pescado más buscado, por supuesto: rollo de bonito, fabes con bonito, albóndigas, marmita y la especialidad local: bonito a la candasina. Uno de los hosteleros bautizó así a una salsa de tomate con guisantes combinada con atún.
«Hasta la bandera»
Las mesas no quedaron libres en ningún momento. Centenares de personas se acercaron a la capital de Carreño para disfrutar de las jornadas gastronómicas. Francisco Casasnovas apenas pudo detenerse unos segundos para anunciar el 'lleno' en su local. «Estamos hasta la bandera, ha sido exagerado la cantidad de gente que ha pasado por aquí», dijo. Francisco regenta el 'El mesón del mar' y, además, es el presidente de la Asociación de Hostelería de Carreño. A las cinco de la tarde aún había gente comiendo en su restaurante. «La cocina no dio a basto estos días», explicó.
Las jornadas coinciden con la época del año en que comienza la campaña del atún. Así, las piezas son más baratas y es más fácil y económico llevarlas a los fogones.