Fuentes del Ministerio de Defensa destacaron ayer -en declaraciones a EL COMERCIO,-que el cabo avilesino José Antonio Murias Pillado, de 31 años, dirigió «un heroico rescate de sus compañeros» en el ataque talibán que costó la vida al peruano Jorge Arnaldo Hernández Seminario en Afganistán. Según fuentes ministeriales, Murias Pillado, que resultó herido leve, era el máximo responsable del vehículo blindado VAMTAC -de alta movilidad táctica- en el que viajaban cinco soldados en patrulla rutinaria. Les acompañaban otros ocho vehículos similares, con 33 efectivos en total. Circulaban por la zona de Bakua, a 60 kilómetros de la ciudad de Farah, cuando se produjo la explosión. José Antonio Alonso, ministro de Defensa, confirmó ayer que el ataque, que afectó a la parte trasera del vehículo, se produjo con una mina anticarro, de alrededor de cuatro kilogramos de peso, que fue activada a distancia.
Tras la explosión, Jorge Arnaldo Hernández, de 26 años, quedó atrapado en el vehículo en llamas. Inmediatamente el cabo avilesino, al mando del grupo, dio instrucciones a sus compañeros para que, juntos, procedieran a rescatar al soldado herido. Sin embargo, los cuatro militares no pudieron hacer nada para salvar la vida del peruano y, durante el rescate, sufrieron lesiones en varias partes del cuerpo, aunque su estado no reviste gravedad. José Antonio Murias permanecía ingresado en observación en el hospital militar de Herat (Afganistán). El asturiano, que presenta varias quemaduras en el cuerpo -principalmente en las extremidades superiores- recibió, junto con sus compañeros, atención psicológica por parte del equipo médico del hospital de campaña.
Está previsto que hoy trasladen a los cuatro militares heridos y al soldado fallecido a España en un avión 'Hércules' de la Fuerza Aérea, que partió hacia Afganistán la madrugada de ayer. Fuentes del Ministerio de Defensa creen que el avión podría aterrizar, a primera hora de la noche de hoy, en la base militar de Torrejón de Ardoz, en Madrid.
José Antonio Murias, tal y como adelantó ayer EL COMERCIO, pudo hablar por teléfono con sus dos hijos y su mujer, poco después del accidente, para transmitirles que se encontraba bien. El cabo avilesino ingresó en el Ejército con 18 años, en 1993.
«Cumpliendo su deber»
El ministro José Antonio Alonso explicó que ha trasladado a los mandos españoles en Afganistán «el ánimo y el apoyo absoluto del Gobierno» a la labor «importante» que desarrollan en el país asiático y les ha animado a continuar con su misión extremando la seguridad.
Alonso hizo hincapié en que el soldado paracaidista fallecido «estaba cumpliendo su deber, prestando un servicio a las Fuerzas Armadas del país que le había acogido», por lo que expresó «todo el reconocimiento» del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de todo su Ejecutivo, y «en general de los españoles» por la labor que ha desarrollado. «Vaya por delante nuestro absoluto reconocimiento y nuestra absoluta gratitud por su trabajo», añadió.
Alonso indicó que ayer por la tarde habló con la viuda del soldado fallecido para informarle de lo sucedido y transmitirle sus condolencias y que la encontró «muy afectada» por la pérdida de su marido. El ministro puso a su disposición los medios de su departamento para lo que pueda necesitar. El titular de Defensa señaló además que los cuatro heridos «evolucionan muy favorablemente» y les transmitió su reconocimiento por su trabajo y por el hecho de que pusieran en riesgo su propia vida al intentar rescatar el cadáver de su compañero.
Preguntado por la idoneidad de los vehículos VAMTAC, José Antonio Alonso aseguró que este blindado es «el mejor vehículo» que poseen las Fuerzas Armadas españolas para este tipo de misiones y que dispone de inhibidores para actuar contra artefactos controlados a distancia, de la misma forma que los soldados están perfectamente equipados para este tipo de operaciones.
Fuentes del Ejército aseguraron que el nivel de riesgo estimado ayer en la provincia de Farah era «medio-alto». En el momento del incidente, los militares españoles realizaban una patrulla como parte de la denominada 'operación Tortuga' para asegurar toda la zona oeste ante la próxima extensión de la operación aliada a la zona sur.