Unos dos mil pasajeros asturianos han resultado afectados por la huelga que los pilotos de Iberia protagonizan desde el pasado lunes en todo el país y que en el Principado ha llevado a suspender, en los dos primeros días de conflicto, 16 vuelos. La compañía ha tenido que derivar a otros vuelos y compañías a casi mil personas cada día. Otros han optado por exigir la devolución del importe del billete. Ayer fueron ocho las conexiones suspendidas en Asturias (seis con llegada o salida de Madrid y dos de Barcelona).
Y mientras en el Principado los pasajeros soportan los efectos de este paro que, de no encontrar solución, se prolongará hasta el domingo, Iberia y el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) han aceptado la petición del Ministerio de Trabajo de retrasar 24 horas y celebrar hoy el acto de conciliación de la huelga. La cita entre las partes en conflicto estaba convocada para ayer y de haberse cerrado sin acuerdo, como era más que previsible, hubiera trasladado el paro al ámbito judicial. La aerolínea ya había advertido días atrás de su intención de plantear ante la Audiencia Nacional la ilegalidad del paro de pilotos, convocado en protesta por la participación de Iberia en el operador de vuelos baratos Catair.
La tensión entre las partes vivió ayer una mínima relajación. Ambas tenían previsto reunirse ante el director general de Trabajo, Esteban Rodríguez, para resolver el trámite de conciliación. Un encuentro en el que habitualmente se escenifican divergencias, pero que en ocasiones ha permitido salvar la situación. La importancia de la reunión es que supone el pistoletazo de salida para que Iberia cumpla su advertencia de llevar al Sepla ante los tribunales por estimar abusiva la huelga.
El departamento jurídico de la compañía trabaja en la demanda desde hace días. Para ello, explicó un portavoz de la operadora, se ha contratado a Federico Durán, la persona que dictó el laudo arbitral que llevó la paz social a Iberia en 2001, cuando el enfrentamiento llevó a la compañía a declarar el cierre patronal durante varias horas. «Se trabaja para delimitar y argumentar todo de forma muy exhaustiva», añadió la misma fuente, que precisó que la petición se basará en que el Sepla quiere intervenir en la gestión de la empresa.
Desde el Ministerio de Trabajo y en su posición de mediadores se está echando el resto. «Estamos trabajando desde hace una semana y, siempre con las reservas de que se trata de un conflicto en una empresa privada en el que no podemos interferir», apuntó un portavoz del departamento de Jesús Caldera.
En medio del conflicto, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, dijo ayer que no creía que el conflicto «esté enconado» y se mostró confiada en que Iberia y Sepla alcancen un acuerdo. En su opinión, las reuniones mantenidas en los últimos días han contribuido a «intentar acercar posturas».
Críticas de Llamazares
Quien también se pronunció sobre este asunto fue el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien a pesar de considerar «desmesurada» la huelga de pilotos, ve «inconsecuente» que una compañía de bandera cree una «compañía basura», en referencia a las líneas de bajo coste, y sostuvo que se debate el futuro de ese sector.
Por su parte, a CC OO y UGT se les ha acabado la paciencia y van a dejar de ser meros observadores en el conflicto. Representantes de ambas centrales sindicales se reunieron ayer en el Ministerio de Fomento con el secretario general de Transportes, Fernando Palao, al que transmitieron su malestar y exigieron que «fuerce un acuerdo entre las partes» para hoy. Los dos sindicatos temen que los pilotos mantengan «sus prerrogativas» y perjudiquen a los 18.000 trabajadores de tierra.