La chispa que provocó el mayor incendio producido en los últimos años en Asturias, el que arrasó en Busindre (Valdés) con 1.616 hectáreas pobladas de pinos, robles y eucaliptos el pasado 21 de mayo, podría haberse evitado. La Consejería de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores ha remitido las conclusiones de la investigación sobre el origen del fuego a la Fiscalía de Medio Ambiente, ya que «el mal estado de conservación» de la línea eléctrica Almuña-Navara gestionada por Enel Viesgo y la «inobservancia de las medidas de seguridad» fueron la consecuencia directa del choque entre las líneas y los árboles que originaron la chispa.
El consejero del área, Francisco Javier García Valledor, compareció ayer en rueda de prensa para exponer las conclusiones y explicar la medida adoptada por el Principado. Según indicó, la Fiscalía valorará «si abrir diligencias contra la empresa y trasladar la denuncia al Juzgado o por el contrario, archivar la causa».
Tras conocer este primera estimación, el Principado estudiará posteriormente si personarse en el caso. Por su parte, los vecinos afectados por el incendio también podrían exigir a Enel Viesgo una compensación económica «como responsable del siniestro», explicó Valledor.
El informe elaborado por la Brigada de Investigación de Incendios del Principado de Asturias (Bripas) detalla al milímetro las causas del fuego, cuyas pérdidas alcanzan, sólo en materia forestal, los 2, 17 millones de euros (2,12 millones en concepto de productos maderables y 50.000 euros en gastos de extinción). A esto se sumarán otros daños estimados por la Consejería de Medio Rural y Pesca y relacionados con la fauna, el valor ecológico y recreativo de la zona, así como la repercusión de carácter social, humano e industrial.
Caída del tendido
Según refleja el estudio de Bripas, el día en que se produjo el incendio se registraron vientos de hasta 115 kilómetros por hora. La fuerza sobre el tendido eléctrico dio como resultado la oscilación de los conductores, que originaron contactos con las ramas.
El fuego se originó en dos puntos distintos de un pinar, uno principal y otro secundario, con separación de 19 metros. «El primer punto avanzó posteriormente hasta la superficie ya quedada, convirtiéndose en un único frente de incendio», indica.
Tras la alarma, 81 bomberos de los parques de Tineo, Valdés, La Morgal, Avilés, Piloña y Cangas de Onís participaron en la operación acompañados de miembros de la Guardia Civil, voluntarios de Protección Civil y vecinos de los pueblos afectados, entre otros. Los operarios contaron para su labor, que duró nada menos que 28 horas, 20 vehículos, un helicóptero y dos hidroaviones.
En cuanto a la superficie afectada, el estudio refleja además que el 75% de la vegetación quemada corresponde a terrenos forestales arbolados, divididos a su vez en pino (una tercera parte), plantaciones de eucalipto (15%) y en menor proporción castaños, robles y abedules (un 10%, aproximadamente).
Menos detalles se conocen del incendio declarado en Ibias el pasado 7 de junio que arrasó con 218 hectáreas de monte en la zona próxima a Muniellos, y que según los primeros indicios fue provocado, ya que se distinguieron cuatro focos. Según declaró ayer el consejero de Justicia, la Brigada de Investigación «aún está realizado su trabajo» y descartó adelantar fechas para las conclusiones.