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Jueves, 13 de julio de 2006
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La inmigración, una gran oportunidad
LA inmigración, en el marco de un mundo globalizado, se presenta unas veces como oportunidad y otras como problema. Las declaraciones oficiales y el discurso políticamente correcto nos conducen a pensar que la inmigración es una oportunidad para el desarrollo en los países de origen y en los receptores de población inmigrante. La realidad social parece indicar, sin embargo, que, junto al paro o los altos precios de la vivienda, la inmigración es percibida como un problema por amplias capas de la sociedad.

La inmigración en Oviedo suponía hace cinco años el 1,64% de la población; hoy es el 4,28%. Además, el 33,92% del total de extranjeros residentes en Asturias viven en Oviedo, al tiempo que el 37,46% de los trabajadores extranjeros proceden de países no pertenecientes a la Unión Europea.

La inmigración viene a trabajar para poder promocionar económica y socialmente, no sólo ellos, sino además sus familias en los países de origen. El empleo es, por lo tanto, el principal instrumento de integración en la sociedad ovetense. El crecimiento tan rápido de la población inmigrante, la situación de irregularidad en la que vive una parte numerosa del colectivo y la precariedad laboral en la que se encuentran la mayoría de los inmigrantes 'con papeles' tienen consecuencias en todos los órdenes de la vida económica, social y política.

El proceso de normalización de inmigrantes puesto en marcha en 2005 a raíz del acuerdo alcanzado por CC OO, UGT y CEOE con el Gobierno de la nación ha permitido la regularización de 2.510 extranjeros en Asturias.

La economía sumergida supone en Asturias, y en concreto en la comarca de Oviedo, un porcentaje muy serio de nuestro Producto Interior Bruto, convirtiéndose en un caldo de cultivo de empleo irregular. Este y no otro es el 'efecto llamada' para esos cientos de extranjeros en situación administrativa irregular que viven en Asturias.

Los trabajadores inmigrantes afiliados a la Seguridad Social superan ya las 11.875 personas en Asturias. La mayor parte proceden de América Latina, fundamentalmente de Ecuador (el 17,81%) y de Colombia (el 9,76%): trabajan y cotizan el 27,80% al Régimen General, y sus actividades principales son la hostelería (el 25,28%) o el comercio (el 14,23%).

Los trabajadores inmigrantes viven hoy marcados por la precariedad laboral y por el contrato temporal.

Las políticas públicas dirigidas a garantizar la integración laboral y social de los inmigrantes deben suponer esfuerzos adicionales de nuestros servicios públicos para incluir a estas personas y a sus familias entre y con nosotros

Lo peor que podría hacer nuestra sociedad es fomentar redes sanitarias, sociales, educativas o de empleo especificas para inmigrantes.Lo obligado en términos social y democráticamente avanzados es 'adaptar' nuestros servicios -educativos, sociales, sanitarios y de empleo- introduciendo elementos de integración con vocación de 'mestizaje'.

Dicho de otra forma, adaptémonos a una nueva y enriquecedora realidad social para crecer todos y hacerlo de forma conjunta y vertebrada.

Con este objetivo, el papel del empleo como elemento de estructuración social es vital; si se hace bien, evitaremos que los inmigrantes se conviertan en ciudadanos de segunda. En este aspecto, el papel del Ayuntamiento de Oviedo debería ser muy importante y buscar la cooperación social y sindical a través de la concertación. Desgraciadamente, hoy en día no es así porque el alcalde no quiere.

Este pacto social que proponemos debería completarse reforzando todo tipo de medidas para perseguir la contratación irregular y el empleo precario, haciendo que desde el punto de vista del empleo nadie se convierta en un ciudadano de segunda por ser inmigrante, por ser joven o por ser mujer.

Desde el punto de vista estratégico de futuro, otra cuestión clave son las políticas de educación.

Si la clave de la integración es hoy el empleo, la clave del mañana será la integración de las segundas generaciones que ya hoy se están formando en nuestro sistema educativo (evitemos los sucesos de hace un año en Francia). El acceso a otros servicios públicos como los sanitarios y esto lo queremos remarcar, es un derecho no un acto de beneficencia. Es decir, servicios públicos, como los educativos o los de salud, financiados en la actualidad por la vía impositiva son universales e indiscutibles para quienes residan en territorio español y, en consecuencia, la inmigración tiene todo el derecho del mundo a acceder a los mismos, ya que también los sufraga vía impositiva directa (IRPF) o indirecta. Son derechos de ciudadanía, no sólo de cotizantes a la Seguridad Social, al igual que ocurre con los nacionales europeos.

Más difícil, se encuentra el asunto de la vivienda, ya que en este país y concretamente en Oviedo, no se considera un bien de primera necesidad (aunque nuestra Constitución así lo considere), sino un bien especulativo de primera. Nuestra propuesta es mejorar la accesibilidad económica para todos (nacionales e inmigrantes) a través de parques de viviendas de titularidad pública en régimen de alquiler.

Una penúltima cuestión: necesitamos (en este apartado no hay elección) 'fijar' población inmigrante, que se quede a residir definitivamente en nuestro país, para que esa segunda generación (a partir del 2015) «rellene el bache demográfico» que vamos a padecer inexorablemente. Es decir, los hijos de los inmigrantes de hoy, van a garantizar el cobro de las pensiones de los españoles de hoy, dentro de 10 años. (Nuestro sistema de prestaciones de empleo y pensiones es solidario, no es de capitalización).

Por último, advertir que algunos gobernantes ya comienzan a entrar en campaña electoral. A ellos les pedimos rigor por y para el mestizaje y que huyan de lo folclórico y chabacano. Se impone la coordinación, también en el ámbito municipal.

CC OO de Oviedo no tiene ninguna duda sobre la oportunidad de crecimiento económico y social que está suponiendo ya, y supondrá -aún más- este fenómeno inmigratorio que para nosotros es nuevo. Eso sí, coordinémonos y regularicemos a rango de normal lo que hoy es un fenómeno. No es una opción, es nuestra necesidad, la de todos/as.



Vocento