«Mal, Taibo, Mal. Esa Semana Negra que los gijoneses nos regalamos para el regocijo de muchos y desesperación de otros está, desde hace años, tejida sobre el barrio de La Arena. Por eso, Paco Taibo, todo lo que pasa en ella: risas, bailes, carreras, ruidos, disparos, indigestiones, borracheras, reivindicaciones, intercambios culturales, exposiciones y poemas... ¿Está pasando en el barrio!». Así comienza Julia Rodríguez, presidenta de la asociación de vecinos aludida, una carta dirigida al director del festival, Paco Ignacio Taibo II.
El escritor declaró el lunes a EL COMERCIO que «un fin de semana, por ejemplo, en La Arena puede resultar más peligroso que en el recinto, si tenemos en cuenta la inmensa cantidad de gente que lo visita», gracias, entre otras cosas, a «una continua presencia policial». Del mismo modo, comentó que «puede que a los vecinos les falte algo de flexibilidad» en lo relativo a los ruidos.
En el barrio, estas afirmaciones no han sentado nada bien: «Por favor, no muerdas la mano que te da de comer, ni manches la casa que te acoge. Por favor, sé más reflexivo en tus expresiones», concluye el escrito Julia Rodríguez. La presidenta considera «completamente innecesarias y gratuitas sus palabras» y se siente molesta porque «compare la seguridad de la Semana Negra con la del barrio. Aquí aún no hay tiros».
Los vecinos defienden que «durante muchos tiempo y todos los días del año, La Arena ha demostrado su sensibilidad y flexibilidad». Además, argumentan estar acostumbrados «a las avalanchas de gente. Pero este señor está jugando con el esfuerzo de mucha gente que pasa días sin dormir y defiende el certamen porque es beneficioso para todos».
Por esa razón, dice, «soportamos la música hasta las cuatro de la mañana y no hasta la una, como él asegura». Recuerdan, además, que siempre han recibido «encantados todo lo que se ha organizado aquí». El problema, creen, «es una cuestión de respeto».