El Comercio

Ángel Stanich, en el Botánico

Ángel Stanich.
Ángel Stanich. / E. C.
  • La agenda musical vuelve en septiembre con un buen puñado de conciertos para todos los gustos e incluso con un ‘Festivalín’ en La Casona de la Montaña de Oviedo

El escenario del Botánico tiene algo de misterioso y mágico, algo que le viene al pelo a la alborotada cabellera de Ángel Stanich, ese enigma del pop patrio. Nació en Santander, estudió en Valladolid y reside en Madrid; tiene melena alborotada, barba hirsuta y un talento elogiado por la crítica para componer canciones. Y hasta ahí se puede leer. Poco más se sabe de la biografía de este músico con fama de políticamente incorrecto y poco amigo de conceder entrevistas o dejarse ver en eventos: se ha ganado el apelativo de ‘ermitaño del pop’.

Esa carta de presentación como algo diferente va pareja de sus canciones que huelen a nuevo en España. Las comparaciones son inevitables y le colocan al rebufo de Quique González, Albert Pla o un Bob Dylan arrojado en una marmita de LSD. Aunque este joven con aspecto a lo Ara Malikian logra canciones seductoras con su propia singularidad, con una voz de las que no dejan indiferente, o se odia o se ama.

Con apenas 24 años, logró una progresión meteórica que comenzó sin apenas tener un disco en la calle. Entonces ya hablaban de él y siguieron haciéndolo, aunque tenga tan solo un álbum, ‘Camino Ácido’, un EP ‘Cuatro Truenos Cayeron’ y un single digital que publicó a modo sorpresa navideña. Esta misma noche todo ese genuino carisma protagonizará un concierto diferente y cercano, en formato único, en el Jardín Botánico.

El de Stanich es uno de los conciertos que llenan una agenda musical que nota el empujón de septiembre y que cuenta incluso con un mini festival, con un ‘Festivalín’, que organiza La Casona de La Montaña, el local del Parque de Invierno de Oviedo, por tercer año consecutivo. Es un festival que aglutina música, talleres, mercadillo y gastronomía y que contará con actuaciones de Los Púgiles (hoy, a las 23 horas), Losone (domingo, a las 13 horas) y una jornada de sábado dedicada al funky. Tendrá sesiones nocturnas y también acordes a la hora del vermú.

Muy cerca de ese escenario, en el chigre cultural Lata de Zinc, el sello musical Humo presenta hoy a Fiera, el interesante proyecto liderado por Pablo Peña y Darío del Moral, bajista y guitarrista respectivamente de la banda sevillana Pony Bravo. Su estilo se acerca al post punk más experimental de principios de los años ochenta aderezado con sonido de aspiradoras, tubos de PVC, placas de chapa o electrónica analógica.

Fiera es una banda única que contará también con dos acompañantes llenos de personalidad: Fasenuova, que ha preparado un set lleno de canciones que hace mucho que no suenan en directo, y Arkanine, los jóvenes nacidos entre la densidad y humedad de la cuenca minera asturiana que en su corta vida han desarrollado una personal mezcla de post-rock, electrónica y ruido.

Y en la sala ovetense La Salvaje hoy mismo sonará música del otro lado del charco con Boogarins y The Zephyr Bones. Los primeros vienen de Brasil, algo que queda plasmado en sus canciones con rienda suelta a la influencia de la música tradicional que les vio crecer y que exquisitamente se mezcla con la psicodelia. Los segundos, tres chilenos y un catalán, tocan un pop psicodélico con guitarras que traslada a la costa californiana a poco que cierres los ojos.