El Comercio

Bajo una luna interminable

Gema Llamazares. Obra de Guillermo Peñalver.
Gema Llamazares. Obra de Guillermo Peñalver.
  • Nueve galerías y cinco centros de arte cosen voluntades en una ruta casi infinita por el mundo de la creación. Es la Noche Blanca y a la cita se suma AlNorte, con exposiciones en el Barjola y la Laboral

«No dejar dormir a la Luna». Ese es el lema bajo el que saldrá hoy la noche. La Blanca, esa que saca la capacidad creativa, la imaginación y las buenas vibraciones a las calles de Gijón. Que irrumpe en las aceras con música y multitudes, acusando los ecos de las exposiciones interiores. Esa que no se detiene a la hora habitual. Todo lo contrario. Esa noche, que es esta, las llaves no se girarán a las ocho tras las persianas y las luces apagadas. A esa hora, con la Luna a punto de ponerse, lejos del final llegará el comienzo. Se abrirá la ruta interminable que tiene cita en nueve galerías y seis centros de arte, hasta que los relojes den las 12 campanadas. Más allá, si la voluntad se mantiene entre las esculturas y pinturas, entre las instalaciones audiovisuales, los montajes sonoros, graffiti, fotografía, performaces, música, talleres, danza, magia, cócteles y charlas-taller sobre diversos temas. Y todo para que la ciudad, como dice la directora de la Fundación Municipal de Cultura, Raquel Huergo, se acerque y, si es posible, comience a hablar «los lenguajes artísticos actuales, pero también las diversas formas de sentir, pensar y mirar» de este nuevo siglo.

La Noche Blanca de este año tiene, además de todos los alicientes de las anteriores y exitosas ediciones, un regalo añadido en dos jornadas. Se extiende a mañana, ya no en sesión nocturna, sino todo el día, y también al jueves 6 de octubre por la tarde, con visitas guiadas por las diferentes exposiciones. Y son muchas las opciones. La galería Adriana Suárez –por empezar por el centro de la ciudad–, presenta el hipnótico ‘Proyecto D.O.U.G.L.A.S’ del colectivo de surferos Surfcitizens, que lleva luces de neón al terreno escultórico. Muy cerca Gema Llamazares invita a una visita a la memoria dibujada y cosida en collages y lápices, de Guillermo Peñalver, en ‘Blanco sobre fondo blanco’. Bea Villamarín a pocos metros rescata a Cartie-Bresson, para hablar del ‘Ojo del siglo XX’ y colocará a los visitantes ante una cámara de 1900 que aún hace fotos. Cornión entabla cita con el gran Miguel Mingotes, en vivo y en directo al otro lado del escaparate, mientras, abajo, en la sala, aguardará miradas la individual ‘Kollaps’, del escultor Jorge Flórez. Espacio Líquido reúne a los hermanos Álava, Chechu y Juan, en ‘Volver a pintar’, con un proyecto que rinde homenaje a Tiziano y sus retratos. Viki Blanco abre puertas a la primera exposición asturiana del fotógrafo Borja de Maradiaga y Aurora Vigil-Escalera vuelve a participar con uno de los programas más intensos. Su apuesta es la colectiva ‘En silencio’, en la que Herminio nos mostrará los equilibrios más sutiles de la física y el arte, Lisardo el enigma y la quietud magnífica de la escultura, Pablo Armesto la expresión de la luz dominada e Izaskun Escandón la exploración de los límites de la imagen audiovisual y su relación con imágenes mentales. Escapando de la urbe, en Deva, ATM Altamira atrae con la obra de Santiago Talavera y sus potentes y perspicaces paisajes imaginados colgados en sus naves. Y de vuelta al centro toca visitar LaSalita, que inaugura ‘Deconstrucción del hogar’, un proyecto de Alsira Monforte Baz, premio de la sala sobre la violencia en el hogar.

Pero ahí no acaba la noche. Los espacios municipales se unen con ‘El tiempo oscuro de la luz blanca’, un proyecto común que pone la obra de la madrileña Sara Ramos, con ‘Los ayudantes’, en el CCAI, la del coruñés Ferrando Giraud, con ‘Segunda naturaleza’, en las Termas Romanas’, y al músico mierense Ernesto Avelino, del dúo Fasenuova, con su instalación sonora ‘El juego de las diferencias’, en el Museo Casa Natal de Jovellanos.

El plan nocturno se completa con la propuesta de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, que presenta el proyecto ganador del Premio Labjoven_Los Bragales, ganado por el avilesino Fran Meana con sus ‘Arqueologías del futuro’. También se extiende al Conseyu de Mocedá, que ofrece la poesía visual de los graffiteros de la Asociación Cultural AsociARTE, la proyección de los cortos del concurso ‘Rodando en la Laboral’ y un itinerario guiado por geocaching por la Asociación Cultural Geo-Mundo a través de elementos del patrimonio gijonés fotografiadas en Instagram con el hashtag #PatrimonioCMX.

Y por si la ruta aún no parece infinita, la Central de Telefónica en Pumarín organizará visitas guiadas y talleres infantiles previa inscripción (telefonica.nocheblancagijon@telefonica.com). Todo, además, bañado en danza, magia y música, más de una bebida creativa y algún canapé con denominación de origen. Y más. La noche encendida se encuentra este año con un aliciente más: AlNorte, con dos exposiciones, en el pario Corintio, de Laboral, donde expone María Muñiz, y en el Museo Barjola, donde espera el proyecto de Mónica Cofiño, y la apertura oficial de la Semana de Arte Contemporáneo de ELCOMERCIO.

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