El Comercio

El oro líquido del Suroccidente

La vendimia empieza en Cangas del Narcea y el Suroccidente asturiano. Las primeras uvas ya van camino de convertirse en caldo.

La vendimia empieza en Cangas del Narcea y el Suroccidente asturiano. Las primeras uvas ya van camino de convertirse en caldo. / Luis Sevilla

  • En los valles del Narcea y del Navia las uvas ya están siendo recogidas para elaborar el único vino con Denominación de Origen Protegida del Principado

Es tiempo de vendimia en la tierra de Cangas y en buena parte del Suroccidente asturiano. En otras tierras de tradición enológica (la Castilla ribereña del Duero o la Toscana) las extensiones de vides se divisan desde cualquier colina o altozano. En la comarca canguesa, sin embargo, hay que mirar desde el valle hacia arriba, hacia las laderas de las montañas en la que se cultiva desde la Edad Media el viñedo. Sucede lo mismo en la Ribeira Sacra orensana o en el Priorat de Tarragona, las otras denominaciones de origen reconocidas por el CERVIM (Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña) como viticultura heroica. Sus características: cultivo en zonas montañosas con altitud superior a los 500 metros sobre el nivel del mar y terrenos en pendiente superior al 30% de declive. La orografía no permite el uso de mecanización y en general se trata de parcelas no muy extensas, dispersas, sin gran producción debido a todos estos factores.

En una viña situada en pleno monte, a medio camino entre Ponticiella y Morzó/Morzóu, una cuadrilla de cinco operarios recoge la uva bajo la supervisión de Juan Manuel Redondo, enólogo de Bodegas Monasterio de Corias. La pendiente del terreno es superior al 60% y para recorrer las líneas de cepas hay que trepar, sujetándose a los propios troncos del arbusto o a las estacas del viñedo. La parcela es centenaria y aún conserva cepas viejas de cuando fueron plantadas hacia 1915; por aquel entonces la viña ocupaba la mayor parte de esta montaña y, a partir de la segunda mitad del siglo XX, a medida que se iba abandonando la explotación, fueron introduciéndose otras especies como el pino atlántico o el castaño. El bosque que hoy la rodea es un vivero de aves, paxarinos que en lugar de alegrar a los viticultores con sus trinos y cantos, les destrozan casi un 20% de la cosecha. Los jabalíes también hacen de las suyas por aquí.

El enólogo se encoge un poco de hombros ante esos pellizcos de la naturaleza: hasta ahora no hay métodos lo bastante eficaces para librarse de ellos en terrenos como este y en explotaciones demasiado modestas como para poder invertir en sistemas de protección con redes u otros más sofisticados. La verdadera batalla del sector vinícola cangués está en seguir apostando por una calidad mayor del producto y por conseguir zonas destinadas a nuevos cultivos, además de la necesaria formación para disponer de mano de obra cualificada. Los miembros de la cuadrilla que llevan recogiendo uva desde las nueve de la mañana se formaron en un curso organizado por FUCOMI (Fundación Comarcas Mineras) hace algunos años, que no tuvo continuidad: «Se echa en falta una formación específica en viticultura en esta comarca, unos estudios que podrían ampliarse a toda la industria agroalimentaria y que además podrían atraer alumnos de otras zonas», reflexiona Juan Manuel Redondo.

La Denominación de Origen Protegida (D.O.P) Vino de la Tierra de Cangas comienza a ser conocida y valorada cada vez más y sin acercarse al volumen de producción de otros caldos de calidad en la presente campaña de cosecha se calcula que serán recogidos unos 120.000 kilos de uva en las diversas variedades de tinto: albarín negro, carrasquín, verdejo negro y mencia. Oblanco: albarín blanco, albillo, moscatel de grano menudo, godello y blanca extra. Estas son las variedades que se utilizaron tradicionalmente en los viñedos del Suroccidente asturiano, entre las cuencas de los ríos Narcea y Navia. En la actualidad, las distintas bodegas acogidas a la D.O.P. practican la vendimia seleccionando el producto por variedades. No todas llevan el mismo reloj biológico de maduración: así, el albarín blanco es una de las primeras en poder recolectarse y el carrasquín aún precisa algo más de tiempo.

La viticultura llamada heroica no solo merece tal calificación por las dificultades que entraña su manejo en cuanto a la parte humana, las propias cepas de estos terrenos de montaña parecen gozar así mismo de una especial resistencia a las adversidades: no son demasiado exigentes, apenas piden para desarrollarse favorablemente terrenos situados en laderas que den al sur y estén bien orientadas para recibir los rayos solares.

Hoy comienza en la villa de Cangas la XV Fiesta de la Vendimia, una celebración en la que lo lúdico se une a la cultura para recordar un otoño más que Asturias, pródiga en riquezas naturales, tiene en su vino autóctono uno de los recursos con mayor proyección como producto de calidad y una posible alternativa económica para el futuro de nuestro Suroccidente, a menudo olvidado.