El Comercio

«Magia es todo aquello que logra crear en la mente una pequeña duda»

El Mago Nacho, jugando con sus cartas ayer en Pola de Siero.
El Mago Nacho, jugando con sus cartas ayer en Pola de Siero. / Nosti
  • El Mago Nacho presenta mañana en la Laboral su espectáculo ‘Abracadabra’, en el que habrá levitaciones, desapariciones y hasta una mujer serrada

El Mago Nacho llega mañana a la Laboral con ‘Abracadabra’, un espectáculo en el que la participación del público es clave. Habrá levitaciones, tormenta de nieve y hasta una mujer serrada. Además, el equipo trabaja en dos nuevos ‘shows’; uno esperan estrenarlo el próximo año.

–Dice que su trabajo es crear ilusiones y su objetivo, ponerlas al alcance de todos. ¿Es una tarea fácil o cada vez somos más reacios?

–Es algo que lleva mucho trabajo. Fácil, bueno, depende por completo de la persona, hay quien quiere creer en las ilusiones y quien te lo pone realmente difícil. Ciertas edades lo hacen especialmente complicado porque creen que lo saben todo o, simplemente, no quieren ilusionarse.

–¿Y qué se puede hacer con los no creyentes?

–Cuando ven un espectáculo de magia vuelven a creer en ella y llegan a pensar que igual tenían una idea equivocada. La magia es, en definitiva, algo que crea en la mente una pequeña duda.

–Sus espectáculos están dirigidos a públicos infantil y familiar. ¿Los niños de ahora son tan inocentes como los de antes?

–¡Los niños saben muchísimo! Más que los adultos. porque tienen la mente más abierta. En este espectáculo en particular, ‘Abracadabra’, los ‘peques’ se quedan alucinando porque logramos en su mente la idea que ellos tienen de la magia, al estilo de Harry Potter. Se quedan flipando. Mientras estás actuando oyes comentarios del tipo: ¡Papá, es magia de verdad!’, y eso mola muchísimo.

–Pero también son un público complicado porque si no les gusta lo que ven...

–Se les nota y lo dicen. ¡Y si descubren el truco lo dicen también! (Risas). Es el más complicado sin duda, así como el de la tercera edad es el más agradecido... Pero cuando les gusta lo demuestran también y es alucinante. A los niños se les nota mucho cuándo empiezan a descubrir ciertas cosas, cosas que les empiezan a quitar la ilusión... con este espectáculo vuelven a creer.

–Y un mago, que conoce todos los trucos, ¿sigue ilusionándose?

–Yo, como profesional de la magia, cuando preparo un número, intento visualizarlo tal y como lo haría el espectador para buscar y corregir errores. Cuando soy espectador, soy de los pocos magos capaz de sacarse la clavija de profesional y disfrutar de lo que ve. Me dejo engañar totalmente.

–¿Dónde termina el engaño y empieza la magia, o viceversa? ¿Dónde está el límite entre ambos?

–Creo que no hay límites, cualquier método es válido mientras consigas sorprender al público. Hasta aquel enano que achacaron a Anthony Blake, que no era verdad, pero de haberlo sido no hubiera pasado absolutamente nada. Es cierto que los magos engañamos, pero el espectador va porque quiere que le engañen, que le llenen de ilusión.

–Hablando de ilusiones, ¿cuál es la suya a día de hoy?

–Estamos dando todo a ‘Abracadabra’ para que sea cada vez mayor: muchísimo trabajo, tiempo y dinero. Mi ilusión es que siga creciendo y que la gente que lo vaya a ver perciba su evolución.

–Es miembro de la Sociedad Española de Ilusionismo y pertenece a la federación internacional de sociedades mágicas. ¿Cómo ve al sector?

–Ahora está muy de moda y veo que cada vez hay más magos, que es algo bueno. Es un sector en auge aunque a nivel laboral la situación está difícil. Nosotros tenemos mucho que agradecer al público porque desde que empezamos, en torno al año 2002, no hemos parado.

–¿Cómo ha afectado la llegada de internet a la profesión?

–No me parece que utilizar internet para aprender sea la mejor opción. Yo aprendí con libros y conociendo a maestros después. Abordar el aspecto psicológico es clave y eso no te lo enseñan en Youtube.

–No todos son conscientes de la importancia del aspecto psicológico.

–Solo valoran la técnica y no es suficiente. Manejar el tempo, por ejemplo, es básico.