El Comercio

Pablo Messiez, en el Teatro Palacio Valdés. :: MARIETA
Pablo Messiez, en el Teatro Palacio Valdés. :: MARIETA

«El pasado es un misterio tan grande como el futuro»

  • El director, dramaturgo y actor argentino Pablo Messiez estrena hoy en el Palacio Valdés 'Todo el tiempo del mundo'

En diciembre de 2008 abandonó Argentina y tomó rumbo a Madrid. A Pablo Messiez (Buenos Aires, 1974) no le ha podido ir mejor la aventura española, en la que le han acompañado los premios y las buenas críticas. 'La piedra oscura' de Alberto Conejero ha sido un hito importante. Llega ahora otro: 'Todo el tiempo del mundo'. Aquí pone su talento y su propia vida al servicio de las tablas. El Palacio Valdés acoge hoy el estreno.

Después de un éxito como 'La piedra oscura', ¿es difícil asumir nuevos proyectos?

Sí. Después de 'La piedra' hice 'La distancia' y traté de elegir un material muy distinto. Eso fue el pasado año y en realidad lo que procuré es no quedar atado por la expectativa. Intento que cada material sea distinto y hacer en cada momento lo que me apetezca. El éxito tiene dos caras: la maravilla del reconocimiento que lo pone todo más fácil, pero luego para poder hacer lo que a uno le apetece hay que seguir insistiendo, para que no acaben decidiendo los otros.

Da la sensación de que para esta obra ha tenido 'Todo el tiempo del mundo', lleva toda la vida haciéndola.

Un poco sí. El material de base son recuerdos personales, de mi madre, datos que tienen que ver con la historia de mi abuelo, y eso sí se ha ido cociendo a fuego lento desde que nací. Y luego este proyecto pude hacerlo macerando los materiales, escribiendo, ensayando, volviendo a escribir, encontrándome con mi madre. Desde que empezó el proyecto han pasado dos años, y desde que empezamos a ensayar, uno. Es el modo en que me gusta, así se puede hacer un trabajo fino con los intérpretes.

¿Qué tiene de gozo y qué de sufrimiento trabajar con un material tan sensible?

De gozo todo y de sufrimiento nada. En realidad uno siempre trabaja con la vida de uno mismo, consciente o incoscientemente. Con lo que has vivido vas escribiendo historias que pueden estar más o menos alejadas de tu propia vivencia. Cuando escribo me gusta hacer pie en lo que conozco, cuando uno mira su propia vida, aparecen detalles, cosas particulares que son muy difíciles de imaginar. La vida es muy rica, está llena de curiosidades, cosas que no responden a la lógica realista. Los realistas son más aburridos que la realidad, porque la realidad está llena de sorpresas, de cuestiones absurdas. Y entrar ahí desde el yo, desde la propia experiencia, es muy placentero.

¿Cómo cambia esa realidad cuando se torna escena?

Uno toma conciencia de lo que pone en movimiento cuando lo ve. Y sobre todo al ver la reacción de otros. Al principio quería que mi madre viera la obra en vivo, pero finalmente pensé que era mejor que la leyera, porque está muy presente y fue una gran emoción para ella.

Parece un tratado filosófico sobre el paso del tiempo.

Es una pregunta sobre el tiempo. Presente, pasado y futuro, ¿qué son? Es muy curioso, hay quien dice que el presente no existe porque es inasible, porque lo que estamos viviendo como presente en realidad ya pasó. En general vamos dando por sentadas cosas para poder vivir y no morirnos de angustia o de locura, pero cuando te detienes a mirarlas, eso que tomas por natural es una superconvención en la que nos ponemos de acuerdo. El pasado es un misterio tan grande como el futuro. Eso que llamamos historia del mundo es el resultado de un trabajo muy grande de construcción, de edición.

Reflexiones al margen, ¿qué historia se cuenta?

Va de un señor zapatero de señoras que se llama Héctor Flores que cuando cierra su tienda llega a ella gente que le cuenta cosas. Y no sabe si eso que está pasando es locura o existen esas personas que saben cosas sobre él.

¿Un thriller psicológico?

Puede ser, alguien me dijo que es como ciencia ficción.

¿En qué genero la inscribe?

Comedia dramática. La función tiene mucho de comedia y mucho de melodrama.

¿Es muy diferente dirigir un texto propio o ajeno?

Sí y no. Sí, en términos de estilo, porque es dialogar con otra voz, pero en realidad cuando escribo yo también dialogo con mi propia voz.

Ser actor, ¿en qué medida le ayuda como director?

Me viene muy bien. Para poder pedir hay que poder dar. Son tareas distintas y las dos son muy placenteras. Están separadas y a la vez juntas.

Si la escena de Buenos Aires es tan maravillosa,¿por qué venir a España?

Es muy difícil vivir haciendo teatro en Argentina. La mayoría de las producciones se hacen en condiciones de precariedad espantosas. Yo procuro vivir mi vida y hacer las cosas que necesito donde las necesito, y ahora necesito estar acá. Allá trabajé como actor más de 20 años, pero nunca pude trabajar solo en teatro.

Pero hay una relación artística muy fructífera entre los dos países.

Sí, yo ahora voy a poder ir a dirigir allá, y combinar los dos escenarios.

¿Qué va hacer?

Una versión de 'Cae la noche tropical' con tres actrices extraordinarias. Es para 2018 y me tiene muy ilusionado. En Madrid tengo primero otro estreno,'He nacido para verte sonreír', una producción de la Abadía.

No se puede quejar.

No me quejo nunca. Detesto la queja como modo de estar en el mundo, me parece absolutamente improductiva.

¿Qué pasa con la escena española?

No está puesto en valor el teatro por las instituciones. Si el teatro resiste es por su misterio, porque de vez en cuando pasa algo alucinante. Lo que hace el teatro es pensar cómo vivimos. ¡Y cómo no va a haber que detenerse a pensar con lo mal que nos sale!