El Comercio
Malena Alterio, en el Palacio Valdés.
Malena Alterio, en el Palacio Valdés. / MARIETA

«Me pueden las ganas de contar esta historia»

  • Malena Alterio interpreta a Patricia en 'Los universos paralelos', un papel que le está enseñando mucho de la vida y de la muerte. La obra de David Lindsay-Abaire, versionada y dirigida por David Serrano, se estrena hoy en el Palacio Valdés de Avilés con un reparto de lujo

Heredera del talento de la familia, a Malena Alterio (Buenos Aires, 1974), el papel de Patricia en 'Los universos paralelos' le está enseñando mucho de la vida y de la muerte. La obra de David Lindsay-Abaire, versionada y dirigida por David Serrano, se estrena hoy en el Palacio Valdés de Avilés con Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla en el reparto.

-¿Un papel duro?

-Es muy duro, pero de una gran fortaleza vital. Lo que me conmueve de esta obra no es el drama, sino la superación de ese drama. Es un papel que no te lo ofrecen fácilmente y que conlleva un aprendizaje, de modo que me pueden las ganas de contar esta historia, quiero estar aquí.

-¿Es un canto al optimismo?

-Así es. El punto de partida es algo tan dramático que ni siquiera en el vocabulario existe una palabra para la muerte de un hijo. Es incalificable. Partiendo de una situación tan extrema y tan dura, lo que cuenta es esa historia de supervivencia y de convivir con el dolor, porque la muerte forma parte de la vida.

-¿Cómo se prepara un papel como este?

-De la mano de David ha sido fácil. No soy del método, pero sí trato de rescatar dentro de mi mochila, de mis historias, todo lo que le pueda servir al personaje. Trabajo mucho las situaciones, me encanta no sentirme sola y construir con la mirada del otro, de resto de actores, y también con la del público.

-¿Con dolor?

-No es doloroso, es rico, sanador y terapéutico. Y me ayuda a conocerme y crecer.

-¿Qué se va a quedar en su mochila de Patricia?

-De todos mis trabajos aprendo, y de Patricia me llevo un gran reto y su afán de pelear. Me encanta su tesón para salir adelante.

-¿Y el público? ¿Cómo se va a ir a casa?

-Cuando estuvimos cocinando esta historia, hubo un psicólogo que nos asesoró en torno a la pérdida y el otro día vino a vernos y dijo: «Yo voy a traer a la gente a ver esta función, porque es terapéutica». No hay nada subrayado de más, no se ha querido meter el dedo en la llaga, sino ir a la cotidianidad, a cómo esa familia supera la pérdida de su hijo. El público se va a llevar algo positivo.

-¿Hay método para aplacar los nervios del estreno?

-Trato de no pensarlo mucho. Si empiezo a pensar que es el día del estreno, que es un protagonista, que es un drama que para mí es como el Everest... me cago y me voy a mi casa. Voy paso a paso.

-Padre, hermano y pareja actores. ¿Los papeles se llevan a casa en busca de consejo?

-No. Siempre compartimos los trabajos a nivel verbal, las decisiones son contrastadas pero la última palabra siempre la tiene el protagonista.

-Ha hecho muchísimo teatro, pero al final para mucha gente es un personaje televisivo. ¿Le pesa?

-Nada. Participé en una serie que fue un fenómeno, 'Aquí no hay quien viva', y la repercusión y la repetición hicieron que estuviera y que esté muy presente en la memoria de los espectadores. Pero solo puedo agradecerlo, porque gracias al trabajo en 'Aquí no hay quien vive' he podido hacer más trabajos, lo uno retroalimenta a lo otro. Y no me pesa porque no me llaman para hacer de Belén. Si lo que me ofrecieran fuese repetir lo de la tele estaría triste, pero no es el caso.

-¿Es obligado para los actores hoy vivir en 'universos paralelos'?

-Sí, hacemos malabares laborales. Con una cosa no basta. Siempre ha sido así el trabajo del actor, aunque quizá antes estaba más fragmentado. Yo me siento infinitamente afortunada por poder transitar por el teatro, el cine y la tele. Creo que los tres medios son muy buenos, se retroalimentan y lo que aprendes en uno lo puedes aplicar al otro. Tengo mucha suerte de poder comer y pagar mi hipoteca con mi trabajo.

-Pronto estrena serie.

-En septiembre. Se llama 'Vergüenza', con Javier Gutiérrez y dirigida por Álvaro Fernández Armero y Juan Cabestany. La hicimos el verano y es una cosa muy especial.

-¿Y qué pasa con el cine?

-Hace tiempo que no hago. El cine es muy complicado, y además yo voy entrando en una edad, los cuarenta, en que ya no hay tantos papeles. La demanda de una mujer de 40 ya no es lo misma que una chavalita de 20 o 30. Las mujeres estamos muy limitadas en cuanto a historias.

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