El Comercio

María Adánez: «El teatro español está en forma»

La actriz María Adánez.
La actriz María Adánez. / EFE
  • La actriz llega mañana al Teatro Jovellanos con 'El pequeño poni', una reflexión sobre el acoso escolar desde la perspectiva de una pareja que ve el sufrimiento de su hijo con texto de Paco Bezerra. Roberto Enríquez la acompaña en escena

No hay quien la baje de las tablas. María Adánez (Madrid, 1976) vive un momento especialmente dulce en el teatro. A dos bandas está estos días, en plena gira con 'El pequeño poni', que mañana la trae a Gijón, y con 'Lulú', en ambos casos con texto de Paco Bezerra y dirección de Luis Luque. La primera es una obra que reflexiona sobre el acoso escolar desde la perspectiva de una pareja que ve el sufrimiento de su hijo. Roberto Enríquez la acompaña en escena.

-¿Le ha devuelto recuerdos del colegio esta función?

-La verdad es que no. El trabajo que he tenido que hacer en profundidad ha sido el del conflicto del personaje de la madre. En la función tocamos muchos palos, el problema de esa pareja, Irene y Jaime, que empieza a recibir noticias del exterior, la informan de que su hijo tiene problemas, le niegan la entrada colegio porque lleva una mochila del 'Pequeño poni'. Lo interesante es que esos dos personajes se empiezan a preguntar quién es su hijo, y a plantearse quiénes son ellos mismos. Van tomando decisiones para ayudar a su niño y en esas decisiones se van a encontrar ellos mismos.

-O sea, que no es solo una obra sobre el 'bullying'.

-Trata el acoso escolar de fondo. Y está tan bien escrita que los personajes van navegando y terminan totalmente transformados.

-¿A usted también la ha transformado Irene? ¿Qué se lleva de ella?

-No lo sé todavía. Todos los personajes te dejan un poso y te los quedas ahí como experiencia y aprendizaje vital, pero con este, como está en activo, no he hecho ese examen final, esa valoración. A día de hoy, de 'El pequeño poni' me voy a llevar muchas cosas y muy positivas. Es el trabajo más honesto que he hecho hasta ahora con 41 años. Había solo una manera de hacer esta funcion: desnudándonos y abordando los personajes de una manera muy pura, poco artificial y poco teatral. El espectador en muchos momentos es un vouyeur.

-¿Y ustedes se sienten exhibicionistas?

-No, pero sí sentimos una gran verdad. Todo se hace con verdad, hemos hecho un trabajo muy cinematográfico. No hay nada teatral, no hay corsés, no hay vestuarios, no hay grandilocuencias. Dos personajes, con vaquero y camiseta, que parece que están en su casa.

-Y otra vez con Luis Luque en la dirección.

-Sí. Es estupendo. Luis Luque es mi maestro ahora mismo. Acabo de estrenar el cuarto montaje con él, 'Lulú'.

-Le da la oportunidad de hacer obras inéditas, nunca antes representadas, como esta. ¿Pesa?

-Tiene su riesgo. Yo he tenido ese lujo, ese nervio y ese qué pasará en otras ocasiones. En 'El pequeño poni' había un par de escenas escritas que se quitaron, incluso Paco en los ensayos retocó mucho los diálogos de otras de las escenas.

-Es lo bueno que tiene trabajar con autores vivos.

-Y con autores vivos reflexivos e inteligentes, abiertos a que las cosas cambien.

-¿Tenemos buenos dramaturgos?

-Sí. Y directores y actores. Estamos en un momento muy interesante, tenemos una cantera muy buena. Creo que hay gente muy interesante y contando cosas muy distintas. Desde hace unos cuantos años el teatro español está en buena forma.

-¿Y el cine?

-Están surgiendo directores y puntos de vista nuevos y jóvenes. Si le soy sincera, en los últimos años lo sigo menos.

-Hace mucho que no la vemos en pantalla grande.

-'My Life in Ruins' fue la última película que hice. En el fondo cuando uno pone el cuerpo y alma y su pasión en una cosa, como yo en el teatro y la televisión, deja un poco atrás lo demás. Pero tengo ganas de volver al cine.

-¿La tele cómo anda de músculo?

-Maravillosamente. Está absolutamente de moda. Estamos viendo unas series increíbles.

-¿La pequeña pantalla nutre al teatro de espectadores?

-Es un binomio interesante. Toda esa popularidad inmensa que tiene la televisión la llevas al teatro. A mí me da mucha satisfacción ver cómo gente que nunca había ido al teatro va por primera vez para verme. Y eso sucede.

-¿Lo suyo es puro teatro?

-Son amores muy distintos para los actores. En los últimos años he puesto mi cuerpo y alma en el teatro, con personajes que me involucran como mujer, como persona y como actriz. Esos buenos personajes no los he encontrado en el cine. Pero todo es ciclico, todo vuelve.

-¿Alguna asignatura pendiente?

-Muchas cosas todavía por hacer. Me gustaría llevar a Irene al cine. Es una peli perfecta.

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