El Comercio

En torno a Llenín y Beceña

Capilla de Santo Toribio de Beceña, entre Llenín y Grazanes.
Capilla de Santo Toribio de Beceña, entre Llenín y Grazanes. / C. P.
  • Una zona llena de templos y tejos centenarios, con buenas vistas hacia los Picos de Europa, nos permite dar un fácil paseo por el Oriente asturiano

En el concejo de Cangas de Onís hay tres pueblos, o aldeas, de cierto renombre y solera. Nos referimos a Corao, Coraín y Corau Castiellu, que cercanos a Labra (que no le va a la zaga), Táranu y Llenín, junto a la parroquial de San Martín de Grazanes, tienen muchos vestigios de un pasado digno de ponerse en valor. Entre ellos hay que destacar, además, a Beceña; en cierto peligro por posibles urbanizaciones. Por ello, en torno a su paisaje y extraordinarias panorámicas, aprovechemos para realizar una tranquila ruta, paseando, por este lugar, en los límites de los Picos de Europa.

La caminata fácil es partiendo de Llenín y tras ver el molino de Nevares (citado por Jovellanos en sus rutas por la calzada de Piedrafita y Mestas), seguimos en una media hora por pista asfaltada hasta la capilla de Santo Toribio de Beceña, con centenario tejo a su lado y varios chalés modernos junto a ella. De allí en pocos minutos seguimos a Beceña, para luego, por camino o ‘caleyón’ asfaltado, encaminarnos a San Martín de Grazanes, con famoso templo del siglo XII (monumento regional) y milenario tejo (cerca hay restos de un torreón medieval). Otra media hora se tarda hasta ese lugar, lo mismo que invertiremos en llegar, por vía asfaltada o ‘carreterina’ a Mestas de Con, en un tranquilo recorrido de media docena de kilómetros. Aunque otra excursión más larga sería ir hasta Ardisana, desde Labra o Corao y Corau Castiellu, donde antaño había un castro importante que sirvió para vigilancia de la citada calzada, que unía la costa llanisca con Cangas de Onís y Covadonga, conocida modernamente como Camín de La Reina. Hay quien dice que esa calzada unía Mestas de Ardisana y Mestas de Con (con variante a Labra y Corao).

Por esa vía histórica, aparte de Jovellanos, pasaron ilustres personaje a través de los siglos; destacando de ella el Alto Piedrafita, nombre significativo de calzada romana; aparte del empedrado y contrafuertes que hay cerca de Mestas de Ardisana. También se encontraron lápidas y restos romanos en el palacio de Labra y en el templo de Santa María de Villaverde, cercana a Llenín. Hay puentes romanos o medievales en esa zona, así como molinos, como el mencionado de Nevares.

Si queremos alargar la caminata en torno a Beceña, podemos partir de Corao o Labra y, por sendas o ‘caleyes’ (algunas con asfalto) en dirección Norte se va entre huertas y verdes campos, en una zona rural envidiable, por terreno llano, con ligeras subidas, cruzando aldeas (en vías de ser núcleos turísticos); a la vera del río Chico, hasta Tárano (o Tárañu). En esta localidad está la capilla de Nuestra Señora de La Velilla, pudiendo llamarse a este paseo la ‘Ruta de Los Templos’, pues a continuación se va por pista a Llenín, donde está la iglesia de Santo Tomás (y a un kilómetro, al borde de la carretera AS-114, está Santa María de Villaverde). Luego ya se sigue por la ruta descrita al principio, a Santo Toribio de Beceña (un kilómetro) y San Martín de Grazanes (dos kilómetros) para finalizar en Mestas de Con, tras algo más de tres horas de suave paseo de Naturaleza y Cultura.

Es famosa la romería de Santo Toribio de Beceña y los vestigios de la romanización en el palacio de Labra, con una lápida dedicada a Domitio Flavio; o la reciente restauración de la capilla de Santa María de Villaverde, que puso al descubierto diversos restos de la época romana. En lo alto, en la montaña, aún se ven los empedrados y muros de la vía histórica de Piedrafita y Mestas de Ardisana. En realidad, la citada vía histórica era una continuación de la que venía de La Liébana, por Sotres.

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