Ana Fernández: «Estoy enamorada de mi personaje»

Ana Fernández llega mañana al Teatro Jovellanos con 'El lunar de Lady Chatterley', que sube a las tablas a la Constance reivindicativa y feminista de D. H. Lawrence
Ana Fernández, en la representación. / LAU ORTEGA

La actriz llega mañana al Teatro Jovellanos con 'El lunar de Lady Chatterley', que sube a las tablas a la Constance reivindicativa y feminista de D. H. Lawrence

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Ana Fernández (Sevilla, 1965) adora a su personaje. 'El lunar de Lady Chatterley' le ha hecho meterse en el pellejo de la Constance reivindicativa y luchadora de D. H. Lawrence para llevarla al teatro a través de un texto de Roberto Santiago. Mañana estará en el Teatro Jovellanos dando continuidad a la novela, poniéndose ante un tribunal que ha de juzgarla por el delito de querer ser libre.

-¿Cuánto tiene de actual este texto?

-Es absoluta y rabiosamente actual, desgraciadamente. Las cosas han cambiado para las mujeres desde los tiempos de Constance Chatterley, pero no lo suficiente. Conseguir el voto fue fundamental, pero siguen muriendo mujeres víctimas de la violencia machista y seguimos en un sistema que fomenta la desigualdad.

-Obra con mensaje feminista escrita por un hombre, Roberto Santiago, y dirigida por otro, Antonio Gil.

-Celebro que estos dos hombres tengan una mentalidad feminista. El texto está escrito desde el amor, el respeto, tanto que el propio personaje terminó poseyendo al autor, y la dirección está hecha desde la admiración profunda hacia la mujer, hacia ese ser humano, porque lo que ella reivindica son cosas que están por encima del género: la lucha por la libertad, por decidir sobre sí misma.

-¿A usted también la ha poseído el personaje?

-Yo estoy enamorada de ella. Es un proyecto muy personal, por primera vez asumo la producción, el reto de levantar algo, apostando, invirtiendo tiempo, energía y dinero. Eso solo lo puedes abordar desde el amor, la ilusión y el convencimiento.

-¿Cómo llegó a ella?

-Me llegó ella a mí. Había visto una lectura del texto, que es fruto de un proyecto de Sanchís Sinisterra para que dramaturgos hicieran saltar de la novela al escenario a heroínas del siglo XX, y me fascinó. Más adelante me invitaron a leer en la Menéndez Pelayo lo que yo quisiera. De pronto me llegó aquel recuerdo, me puse en contacto con Roberto Santiago, Antonio Gil me dijo que me echaba una mano, estuvimos trabajando una semana y nos enamoramos de ella.

-¿Ya se había enamorado en la novela?

-Yo había leído la novela cuando era muy chica. Se vendía como erótica y fue eso lo que me llevó a ella. Volví a retomarla y entonces entendí por qué estuvo prohibida durante 30 años en Inglaterra, porque Constance es un espíritu libre, una mujer que rompe convencionalismos y lucha por su libertad.

-¿Pero hace falta conocer la novela para seguir la obra?

-No. Ella cuenta la historia, lo que pasó. A mucha gente le ocurre que sale con ganas de leer la novela.

-Un monólogo no es fácil.

-No lo ha sido. A lo mejor en tres ocasiones me pregunté por qué estoy aquí, pero han sido pocos los momentos de vértigo. Siempre hay debilidad en el proceso de intentar respirar al personaje, de pensar 'no sé si voy a estar a la altura'. Y no sé si lo estoy, pero yo lo hago desde el respeto, la admiración y el amor.

-El público ejerce de jurado en la función. ¿Cuál es el veredicto para su interpretación?

-El público está siendo muy agradable; es muy bueno conmigo y con ella.

-¿Qué ideas lanza ante el tribunal?

-La fundamental es la igualdad. Es lo que busca el feminismo. Y luego está esa búsqueda y lucha de la libertad, que es algo que este sistema nuestro no permite. Nos manipula, nos dice lo que tenemos que pensar, qué se considera éxito, qué tienes que comprar, cómo tienes que vivir. ¿Dónde queda la libertad?

-Parece que algo se mueve para las mujeres.

-Quiero pensar que sí, pero hay que seguir luchando, sobre todo desde la educación, que es la base.

-¿Para hacer teatro hay que ser productor también?

-Pues sí. Y no solo por el hecho de trabajar. Con 'El lunar' he alimentado la ilusión en este oficio nuestro que es duro y maravilloso.

-¿Tiene más cosas por ahí?

-Ahora mismo estoy con 'Tres hermanas'. El año pasado hice 'La voz humana', me supo a poco y me gustaría retomarlo. En cine acabo de empezar el rodaje de 'Abuelos', de Santiago Requejo, una comedia en la que están Carlos Iglesias, Roberto Álvarez y Mercedes Sampietro.

-Viene a Asturias, la tierra de Carlos Álvarez Novoa, con el que trabajó en 'Solas', y donde rodó con Garci.

-Me encanta Asturias, mínimo una vez al año voy. Con Garci descubrí lugares maravillosos. Y de Carlos, qué voy a decir, siempre que voy para allá me acompaña. A él esta obra le habría encantado. Yo sé que estaría orgulloso, era un luchador, un hombre muy comprometido, un alma libre, un ser extraordinario.

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