Capillas junto al árbol

Iglesia y cementerio de San Martín de Salas, conjunto que cuenta con dos tejos de entre 300 y 500 años. :/P. MARTIN ESTRADA
Iglesia y cementerio de San Martín de Salas, conjunto que cuenta con dos tejos de entre 300 y 500 años. : / P. MARTIN ESTRADA

Recorremos una docena de lugares que combinan en su paisaje una iglesia con centenarios tejos monumentales, declarados Bien de Interés Cultural

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Es el árbol sagrado de Asturias. El tejo (Taxus baccata, 'texu' y 'teixu' en asturiano, 'teixo' en eonaviego) hunde sus raíces en nuestra tierra desde hace milenios como uno de los elementos naturales de mayor valor simbólico entre las gentes que la habitaron. Una prueba de su profundo arraigo en el universo cultural asturiano la constituyen los numerosos templos alzados en torno a tejos. El Gobierno del Principado reconocía oficialmente la singularidad de estos espacios en setiembre del pasado año con la declaración de una docena de campos de iglesia con tejo como Bienes de Interés Cultural (BIC) y con la categoría de Sitio Histórico.

Los doce nuevos BIC se reparten por todos los puntos de la región y representan solo una muestra de los más de dos centenares de iglesias asociadas a tejos que se encuentran catalogadas. Comenzar por visitar estos pocos como una ruta o yincana por etapas para conocer algo más nuestra tierra podría ser un buen plan para unos cuantos fines de semana.

Si iniciamos nuestra peregrinación por Oriente, el primero es el texu de San Pedro de Arangas (Cabrales), un imponente ejemplar femenino cuya antigüedad se cifra contemporánea de la iglesia en torno a la que se alza, S.XV-XVI. A su amparo podemos emprender cualquier ruta de montaña de las muchas del entorno: ascender a la majada de la Piedra del Oso y al Picu Turbina, por ejemplo.

Nuestra siguiente etapa nos llevaría a uno de los lugares con mayor significación histórica de Asturias: Abamia (Cangas de Onís) y su iglesia de Santa Eulalia (s.VIII-XIII), en cuyo interior se cuenta que estuvieron enterrados Pelayo y su esposa Gaudiosa. No es un tejo, sino tres los que se hallan en su campo. El más antiguo podría tener 400 años, el mediano 300 y el benjamín entre un siglo y dos. Desde Corao podemos llegar hasta allí y seguir camino tras las huellas de Roberto Frassinelli, el famoso alemán, hacia Covadonga.

En un mismo fin de semana podríamos visitar los cinco tejos de la zona central. Empezando por el de la iglesia de San Martín del Mar (S.XVII) en Villaviciosa, próximo a la capilla prerrománica del mismo nombre y a la ría. Un paseo por ella hasta el Puntal o una escapada a Tazones pueden prepararnos para seguir viaje hasta San Juan/San Xuan de Cenero en Gijón. Del texu de este templo del XIII sabemos su fecha de bautizo: se plantó en 1786. Una feliz idea, seguir visitando otras joyas del románico gijonés para llegar a Siero por Muñó y dirigirnos a San Pedro de la Collá (S.XVI-XVII) y su tejo cuatricentenario. En Santibáñez de la Fuente (Aller) veríamos otro ejemplar venerable en el campo de la iglesia de San Juan (S.XV) y al lado de un hórreo fechado en 1638. Santa Eulalia de Pirueño (S.XIII-XVIII), en Quirós, sería la última etapa con su tejo de unos bienllevados trescientos años.

J. Llaca / P. Nosti / N. Acebal

También en un solo finde podríamos cumplir con las visitas del Occidente. A un kilómetro de Salas, San Martín -con su iglesia documentada en el siglo IX- muestra dos tejos de unos 500 y 300 años en su cementerio. Y desviándonos hacia el vecino Belmonte de Miranda, en pleno Camín Real de la Mesa -una ocasión para recorrer un tramo- la iglesia medieval de San Juan Bautista de Montoubo tiene en su campo otro árbol del que se sabe su fecha: 1710. Dos tejos, uno datado en el XIX y otro en el XVI, rodean la iglesia de El Carmen en Santa Coloma (Allande). Y cuatro ejemplares son los que flanquean San Blas de Vegadouria en Rozadas (Boal), alzados con la iglesia a finales del XIX. Para completar la yincana solo nos queda el teixo de Martul, en Villanueva de Oscos, -otro paraíso rutero-, con sus tres o cuatro siglos a cuestas, los mismos probablemente que la iglesia de la Purísima Concepción en cuyo campo se alza. De texu en texu, en doce BIC, hemos recorrido Asturias entera y buena parte de su memoria viva. ¿Han sumado los siglos?

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