«La crisis fue la excusa para ponernos un sueldo de república bananera»

Roberto Enríquez es uno de los tres protagonistas de 'Arte'. :: VANESA RABADE/
Roberto Enríquez es uno de los tres protagonistas de 'Arte'. :: VANESA RABADE

El actor llega al Niemeyer con 'Arte', la obra de Yasmine Reza dirigida por Miguel del Arco Roberto Enríquez. Actor

M. F. ANTUÑA

Roberto Enríquez (Fabero, León, 1968) vive en un sinvivir. Está inmerso en el rodaje de una serie de televisión dirigida por Daniel Calparsoro, en una mudanza, en el cuidado de sus niños y hoy llega a Avilés con 'Arte', la obra de Yasmine Reza que dirige Miguel del Arco y en la que le acompañan en el escenario Cristóbal Suárez y Jorge Usón.

-¿Cuándo un texto contemporáneo se convierte en clásico?

-Cuando es maravilloso. 'Arte' se dice que lo es por la cantidad de veces que ha sido representado y la razón es que es magnífico, para mí el mejor de su autora. Desde hace 22 años no ha parado de verse en muchas partes del mundo.

-Eso quiere decir también que el público lo conoce bien. ¿Qué tiene este montaje que lo hace especial?

-Cuando hay un director que es tan personal como Miguel del Arco, de repente se convierte en una obra diferente. Gente que ha visto varias versiones nos decía que parecía una obra nueva. Es mérito de Miguel, que ha conseguido revisitar la función y darle su impronta.

-¿También es un clásico contemporáneo Del Arco?

-Es uno de los mejores directores de nuestro país, uno de los grandes. Ha sido una delicia trabajar con él, porque te da una libertad como actor increíble, te invita a que pruebes, a que te equivoques, en el riesgo es cuando aparecen cosas interesantes, diferentes. Además, ha generado una especie de terapia de grupo entre nosotros. La obra habla de la amistad, de la pérdida, de relaciones y él fue el primero que se puso en esa tesitura de hablar a calzón quitado y ponerse encima del tapete hablando de experiencias íntimas. Se mete en un sitio tan comprometido que no tienes más remedio que seguirle. Es un tipo que lo hace todo con humor y con amor.

-¿Y que ha generado complicidad entre los tres actores?

-Sí. Los protagonistas son tres amigos de toda la vida y yo creo que los actores tenemos esa química. Hay algo muy físico, de tocarnos, de pellizcarnos, de empujarnos, de todos los recovecos que llenan una amistad.

-¿Usted se ha quedado perplejo muchas veces viendo obras de arte?

-Más de una vez. Cuando visitas arte contemporáneo muchas veces te quedas ojiplático de que tamaña chorrada tenga un precio increíble. Hay arte contemporáneo que me gusta, pero creo que se ha convertido en un negocio, se pagan cifras astronómicas, rebasa el arte y entra en el mercado.

-¿Qué es el arte para usted?

-Es difícil de definir. Para mí es lo que trasciende al ser humano, que no tiene nada que ver con la razón, que no necesita ninguna explicación para que conmueva.

-¿Quién querría que le hiciera un retrato?

-Antonio López.

-¿Y una obra para el salón?

-Picasso me encanta. Pero sería una aberración tenerlo en mi salón, está mejor en un lugar donde toda la humanidad lo pueda ver.

-Usted tiene algo ya de clásico contemporáneo. ¿Cuándo mira su currículo qué ve?

-Nunca miro mi currículo, pero si miro atrás veo que cuando tenía 21 años empecé a trabajar en el Centro Dramático Nacional y desde entonces no he parado, en teatro, televisión, cine... Me siento afortunado de tener una carrera así. Es un sueño. Siento que me ha tocado la lotería.

-¿Y si mira adelante qué querría ver?

-Yo siempre he deseado ser un actor que no parara nunca de trabajar y más o menos lo he conseguido. Me gustaría seguir disfrutando de este privilegio y del de poder elegir.

-Rodaje y funciones de teatro al mismo tiempo. ¿El signo y el sino de los tiempos?

-Lo que nos pasa a los actores es lo que les pasa al resto de los ciudadanos: hay que trabajar tres veces más para cobrar la mitad. Y eso que afortunadamente nuestra ficción vive un momento de musculatura. La crisis ha sido la gran coartada para ponernos a todos un sueldo de república bananera.

-¿Vendrán tiempos mejores con la bajada del IVA?

-No lo sé. Espero que sí. Lo del IVA cultural era salvaje.

-¿Qué le parece la revolución de las mujeres en el cine?

-Necesaria e insuficiente todavía. Espero que finalmente se alcance una situación de igualdad. Aunque todavía falta mucha piedra por picar, el camino es esperanzador.

-¿Teme que las denuncias por acoso acaben en caza de brujas?

-Siempre se corre ese riesgo de levantar la veda y que sea excesivamente exagerado. Está bien que se levante la voz y se denuncie, pero igual nos pasamos de frenada. Estas cosas son pendulares, primero se va hacia un lado y luego se vuelve a corregir.

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