Excursión costera por Ribadesella

Vista de los ‘Acantilados del Infierno’, en Ribadesella./Carmen Piñán
Vista de los ‘Acantilados del Infierno’, en Ribadesella. / Carmen Piñán

Cerca de los ‘Acantilados del Infierno’ se puede dar un paseo hasta Cuerres aprovechando el Descenso del Sella

BERNARDO CANGA / CARMEN PIÑÁN

En Ribadesella terminaban o se iniciaban, o simplemente se cruzaban, varias calzadas romanas o vías históricas, dado que era un lugar importante por su puerto y su fábrica de salazones, entre otras cuestiones. Las tierras riosellanas eran frecuentadas por viajeros, arrieros, comerciantes o soldados, que iban por la llamada Vía Marítima de Agripa (que unía la costa asturiana de Este a Oeste), o por las calzadas del Pontón (senda del Arcediano) o de Ponga (caminos de Ventaniella y Arcenorio), llamadas también ‘ruta de La Sal’ y Camín del Almagre (o ‘sendas de la Sal y del Vino’, pues se comercializaba con esos productos entre la costa asturiana y tierras castellanoleonesas) siguiendo el cauce del Sella (Vía Saliamica); o por la Calzada del Fito, con variantes por Collía, Colunga o Caravia y La Forquita o La Perediella y Sebreño.

La ruta costera, o Vía Marítima de Agripa, cruzaba asimismo el concejo de Llanes, siendo el límite de estos dos concejos, el llanisco y el riosellano, el río Guadamía, entre las actuales localidades de Llames de Pría y Cuerres. En esa zona abundan restos de la calzada (y de las calzadinas o ramales de la misma), de puentes de piedra de esa época, aunque modernizados en la Edad Media (tanto en Cuerres y Toriellu, como en Guadamía o Garaña), así como molinos.

Uno de los lugares, como ya informamos aquí hace un lustro, por donde se puede pasear es por el sendero de pequeño recorrido, PR-AS-264 (dedicado a su diseñador, el buen policía Samuel Cachero); a la vera del río Guadamía, con salida y llegada a la plaza de Llames de Pría, junto a su antiquísima capilla, pasando por el pueblo de Cuerres y la playa de Guadamía, donde desemboca el río del mismo nombre, al lado de los afamados bufones de Pría. Un bello paseo de una hora y media para recorrer sus 4 kilómetros… Pero un complemento a esta ruta es la de los ‘Acantilados del Infierno’ y ‘Palo Verde’, en el concejo riosellano. La misma se puede iniciar a poco más de un kilómetro del cementerio de Ribadesella, por la AS-263, en dirección Este. Hay una estrecha carretera que va, al Norte, hacia el área recreativa de ‘El Infierno’. Ese desvió de la carretera principal esta algo escondido, frente a la zona de Armazones y Collera (cerca del km. 1 de la citada AS-263). Junto a esa área recreativa y el caserio de ‘La Espina’ se puede dejar el vehículo y seguir en dirección norteña, por sendero, a la zona costera y contemplar sus acantilados, sobre las playas de Arra y Azcobín. Seguidamente, si no seguimos la ‘complicada’ senda costera, desandaremos el camino y, donde dejamos el coche, podemos tomar un ‘caleyón’ que sigue el Camino de Santiago (otrora Vía Marítima de Agripa) y caminar hacia el Este, como unos 3 km., entre bellos campos del Hondón (Jondón) y Toriellu (en las proximidades de Casa Tista), hasta llegar a Cuerres y pararnos para contemplar sus puentes romanos o medievales y sus molinos. El paseo puede durar algo más de una hora y otro tanto al regreso, con ligeras variantes en uno u otro sendero. Merece la pena acercarse a Garaña y a los bufones de Pría, así como a los citados puentes de piedra de Guadamía, alguno algo escondido por la vegetación y los problemas vecinales de servidumbre de paso. Este paseo puede ser un complemento al Descenso Internacional del Sella que se celebra este fin de semana.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos