Excursiones con sabor salado

Un paseo en barco ofrece una perspectiva única de la costa. Hay varias empresas que prestan este servicio a lo largo de la geografía asturiana.En Gijón está Costa Verde, que ofertan la posibilidad de alquilar veleros con patrón y diseñar un paseo personalizado para disfrutar del paisaje desde otro punto de vista. /Victoria Rodríguez
Un paseo en barco ofrece una perspectiva única de la costa. Hay varias empresas que prestan este servicio a lo largo de la geografía asturiana.En Gijón está Costa Verde, que ofertan la posibilidad de alquilar veleros con patrón y diseñar un paseo personalizado para disfrutar del paisaje desde otro punto de vista. / Victoria Rodríguez

Asturias mira al mar y con sus 300 kilómetros de costa ofrece un sinfín de posibilidades para disfrutar de las vistas, el ambiente y la comida marinera

PABLO A. MARÍN ESTRADA

Es probable que hayan oído la historia de aquel campesino de las mariñas del Occidente que al escriturar sus tierras dictó al notario de la villa que limitaban al sur con las de Fulano, al este con las de Zutano, al oeste con el maizal del cura y al norte con Inglaterra, «la mar en medio». El paisano no era grandón, simplemente había visto un mapa de Asturias, y en él que, al norte, toda la región se asomaba al mar y lo siguiente que se pisaba eran ya tierras de Su Graciosa Majestad. Y es que para los asturianos la mar siempre ha estado en medio de todos sus sueños o para ser más exactos al lado. Sus más de 300 kilómetros de costa guardan en cada recoveco del mapa las huellas de una cultura marinera tan antigua como esta tierra. Les proponemos un viaje de puerto en puerto por esa geografía que huele a pexe fresco y a sal.

El paseo bien vale un fin de semana y se puede empezar soltando amarras en el puerto más oriental del Principado, el de Bustio, resguardado de los embates del Cantábrico en una ensenada de la ría de Tinamayor, como la base oculta de un buque pirata. Solo el paisaje que se contempla desde sus muelles en bajamar o en pleamar ya llena el ánimo para continuar la singladura. En una bocana similar alberga la villa de Llanes su Puerto Chico, más volcado hoy a la actividad deportiva que a la pesca, pero en cuyos espigones aún salpica la mar su vieja memoria ballenera. Tradición y realidad productiva confluyen en la rula diaria de la Cofradía de Pescadores 'Virgen de la Guía' de Ribadesella. Visitar la cancha de subastas y conocer la historia del puerto o las artes propias de sus marineros es una posibilidad que ofrece la Oficina de Turismo local entre sus rutas guiadas.

Hace varios años que la pequeña rula de Ribadesella ofrece vistas guiadas a los visitantes que quieran conocer de cerca el proceso de comercialización del pescado. No es la única con esta oferta enAsturias.
Hace varios años que la pequeña rula de Ribadesella ofrece vistas guiadas a los visitantes que quieran conocer de cerca el proceso de comercialización del pescado. No es la única con esta oferta enAsturias. / NEL ACEBAL

Otro puerto donde sigue muy viva la actividad pesquera es el de Lastres, una villa de la que alguien dijo que había sido alzada casa a casa para poder otear la mar entera desde cada ventana. Además del atraque de los barcos que regresan con las capturas de la jornada o de la ocasión de degustar sus frutos más frescos en alguno de sus 'afayadizos' restaurantes, es posible ver, tocar y adquirir muestras del trabajo artesanal de las últimas tejedoras de mallas llastrinas. Sus creaciones son el 'leitmotiv' de la tienda de Las Rederas en el mismo puerto.

Las rederas lastrinas han decidido mostrar su crucial trabajo a todo aquel que tenga interés. Además de aprender cómo se prepara el aparejo se pueden comprar productos artesanales elaborados por ellas.
Las rederas lastrinas han decidido mostrar su crucial trabajo a todo aquel que tenga interés. Además de aprender cómo se prepara el aparejo se pueden comprar productos artesanales elaborados por ellas. / NEL ACEBAL

Sabor marinero en todos los sentidos es el que se van a encontrar siempre en Tazones, otro de los santuarios de la gastronomía de la mar. Y después de un buen pescado de roca o un marisco, con el estómago entonado, se pueden venir arriba y animarse a hacer una excursión por las aguas del Cantábrico. Es una posibilidad que se ofrece en Gijón, entre cuyos puertos deportivo y del Musel durante todo el año operan diversas empresas que promueven trayectos en barco a la carta. Después del viaje pueden seguir el paseo visitando Candás y Luanco, puertos hermanos en tradición marinera. En el segundo la cita obligada para seguir sabiendo más de esa cultura está en el Museo Marítimo de Asturias. Aquí la mar está dentro, en sus salas, para contar su historia.

Acueo, en Castropol, se dedica al cultivo de ostras.Se pueden visitar sus instalaciones, degustar este manjar y comprarlo para llevárselo a casa.
Acueo, en Castropol, se dedica al cultivo de ostras.Se pueden visitar sus instalaciones, degustar este manjar y comprarlo para llevárselo a casa. / E.C.

Un museo inspirado en el mismo legado, en este caso plasmado en la mayor colección de anclas del Principado, es el que puede visitarse en Salinas -no sin antes haberse acercado a Avilés para ver su puerto en plena actividad- y que está dedicado al oceoanógrafo Philippe Cousteau. La envergadura de estas piezas sugiere un atisbo de la propia inmensidad del mar. El respeto que infunde.

La recalada en San Juan de La Arena y en su vecino de enfrente de San Esteban invita a recordar un tiempo en el que el oro de la ría del Nalón era el carbón y no la angula. Cudillero y Luarca a lo que convidan es a recorrer los callejones intrincados de sus barrios de pescadores. En ellos aún laten a toda máquina los corazones de sus gentes cuando escuchan las sirenas de los barcos volviendo a puerto de la merluza o la costera del bonito. Es la misma impronta que perdura en Puerto de Vega, Navia, Ortiguera, Tapia o Figueras. El sabor de mar que impregna desde la barra de Tinamayor a la de la ría del Eo y que ahí mismo, en Castropol se puede sentir en la boca probando las ostras cultivadas en esas aguas. Un bocado excelente para concluir esta vuelta por Asturias de puerto en puerto.

La Peñona alberga este peculiar museo que es a la vez un espectacular mirador desde el que contemplar la bahía de Salinas.
La Peñona alberga este peculiar museo que es a la vez un espectacular mirador desde el que contemplar la bahía de Salinas. / MARIETA

Un paseo en barco ofrece una perspectiva única de la costa. Hay varias empresas que prestan este servicio a lo largo de la geografía asturiana. En Gijón está Costa Verde, que ofertan la posibilidad de alquilar veleros con patrón y diseñar un paseo personalizado para disfrutar del paisaje desde otro punto de vista.

Algunas propuestas

Paseos en barco:
: Motonáutica Costa Verde. Excursiones personalizadas con patrón. Todo el año. Puerto Deportivo. Tfno: 629 419 085.
Ostras del Eo:
: Acueo. Visita a instalaciones y venta directa. Paseo del Muelle, 985 635 165.
Rederas:
: la tradición y la creatividad de las rederas lastrinas, en una tienda abierta en el propio puerto. Artesanía Marinera Teté. 625 586 268.
Museos:
: Un viaje por la historia y la cultura marinera del Principado. Museo Marítimo de Asturias. C/ Gijón, 6, Luanco. 985 880 101. : Museo de Anclas Philippe Cousteau. Anclas y esculturas del artista Lucio Marcos Pernia al aire libre. La Peñona.
Rulas:
: Visitas guiadas y didácticas a la rula de la Cofradía de Pescadores. Oficina de Turismo de Ribadesella, Paseo Princesa Letizia s/n. 985 860 038.
Saboreando Asturias:
experiencias de la cultura marinera en su propuesta 'Sabor a mar'. 985 219 870.

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