«Con fantasía y humor todo se sobrelleva»

Cristina Martos, en el Teatro Palacio Valdés. :: MARIETA/
Cristina Martos, en el Teatro Palacio Valdés. :: MARIETA

Cristina Marcos estrena en Avilés 'Una vida americana', un texto de Lucía Carballal dirigido por Víctor Sánchez

M. F. ANTUÑA

Cristina Marcos (Barcelona, 1963) vuelve a las tablas, vuelve a sentir el vértigo de un estreno con 'Una vida americana', que hoy llega al Palacio Valdés de Avilés. La veterana actriz, que trabaja también en el rodaje de 'Cuéntame', da vida a una mujer abandonada que viaja a América junto a sus hijas en busca del padre desaparecido. Lucía Carballal firma la dramaturgia que dirige Víctor Sánchez-Rodríguez. César Camino, Esther Isla y Vicky Luengo la acompañan en el escenario.

-Una autora joven, un director joven. ¿El teatro español tiene presente y futuro?

-Sí. Es la primera vez que soy la mayor en todo: soy mayor que el director, que el productor, que el director, que la autora y que los compañeros. Es una sensación muy rara.

-¿Cómo es trabajar con la autora del texto tan cerca?

-Lucía ha venido a los ensayos y ha estado muy abierta a cambiar y a modificar el texto. Yo quedé con ella antes de empezar los ensayos para charlar un ratito y al final estuvimos cinco horas juntas. Me gusta mucho, es muy realista, muy fantasiosa a la vez, tiene gran sentido del humor y un imaginario muy complejo y amplio. Me resulta difícil describir la función por cómo se ha creado la escenografía, la música, es como una realidad envuelta en una ensoñación.

-Y el suyo es un papelón.

-Sí. Soy Paloma Ruiz, la madre de Linda y Rose Clarkson. La primogénita tiene mucho trauma porque solo conoció a su padre hasta los diez años. Mi personaje tiene mucho miedo, vive una lucha muy grande con la hija mayor. Y la hija pequeña, que ahora se llama Robin Rose, es de género neutro y es muy interesante cómo se introduce en la función ese tema y cómo lo viven los personajes.

-¿Ese viaje a EE UU es la excusa para hablar de heridas universales?

-Sí, de abandonos, de ir a encontrarse con alguien que no sabemos si quiere o no. A todo el mundo le toca de alguna manera. Vamos a un camping de Minnesotta el 4 de julio desde Tetuán, Madrid. Es pintoresco, pero lo que habla, lo que dice el texto, toca siempre a alguien. La autora suele decir que es un viaje a la herida con fantasia y humor.

-¿Con fantasía y humor se cura todo?

-Con fantasía y humor se sobrelleva.

-¿Todos tenemos un Minnesota al que viajar?

-Sí, hay gente que tiene un Minnesota en Madrid o en Avilés y no lo cuenta nunca.

-¿Se lleva usted algo de los demonios de Paloma?

-Siempre te llevas cosas. En esta obra me he reído muchísimo. Y me produce una tristeza muy grande esa madre que tira del carro sola, pero luego no sé dónde va a ir, qué va hacer... Me hace pensar en muchas cosas, me acuerdo de mi madre, de mi abuela.

-Una historia de mujeres escrita por una mujer. ¿Se advierte el género en una dramaturgia o da igual?

-Yo creo que Lucía Carballal tiene todos los géneros en sí misma. Lo que me ha costado esta obra es mucho trabajo de leer y leer el texto.

-¿Cómo trabaja los personajes?

-El comienzo de la creación es todo preguntas. Es un proceso, luego vas colocando respuestas con todos los gremios y con todos los actores, porque los otros tienen también sus preguntas y sus anhelos y es el director quien dice por dónde van a ir las cosas.

-¿Sufre o disfruta?

-Todo. Voy y vengo y por el camino me entretengo.

-Vísperas de estreno. ¿Tiene rituales?

-La última vez fue en el año 2013, en el Centro Dramático Nacional con 'La monja alférez'. Tengo un ritual antes de salir a escena que es lavarme las manos. También hago estiramientos, vocalizaciones y poco más.

-¿Por qué tanto tiempo sin estrenar?

-Estuve dos años en el paro, he hecho pequeños papeles en series de televisión y ahora esto.

-O sea, que la crisis no golpea solo a actores jóvenes.

-No, y además yo he entrado en la cincuentena.

-Suele haber buenos papeles para mujeres de su edad.

-Sí, pero somos muchas. Ahora estoy compaginando 'Cuéntame' con esto. Hay gente que me dice que soy como el Guadiana, a mí no me gusta estar muy presente.

-¿No le va el glamur y el figurar?

-Soy muy poco glamurosa, muy torpe. Ahora se pide talla 36 tirando a 34, tener Instagram, estar en redes... Yo no, no tengo. Eso también hace que te excluyan. Pero creo que pueden hacer las cosas sin necesidad de todo eso.

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