'Fuente Ovejuna' sin leyenda popular

La actriz Paula Iwasaki, con el resto del reparto.
La actriz Paula Iwasaki, con el resto del reparto. / E. C.

L lega mañana al Auditorio del Centro Niemeyer por primera vez la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, con la obra de Lope de Vega

ALBERTO PIQUERO

L lega mañana al Auditorio del Centro Niemeyer por primera vez la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, con la obra de Lope de Vega, 'Fuente Ovejuna'. Pero dándole en esta ocasión una vuelta de tuerca a la perspectiva convencional que ha configurado la tradición. En palabras de la actriz Paula Iwasaki (Sevilla, 1990), que incorpora el papel de Laurencia en un elenco de veintitrés personajes, se trata de «una visión muy interesante, en la que no se ensalza al pueblo heroico, revolucionario, solidario y unido, sino que más bien se transparenta la cobardía del pueblo, sus temores ante el poder opresor del Comendador y su individualismo». Todo ello «sin alterar el texto original, simplemente poniendo el foco de atención en lo que revela en ese sentido».

Así, la evidencia de que «la rebelión popular solo se produce cuando se agravia a la hermana del alcalde (Lope personalizaba en la hija), después de que muchas mujeres del pueblo llano hubieran sufrido graves ofensas sin que nadie hiciera nada».

Incluso el personaje de Laurencia que interpreta Paula Iwasaki, símbolo de la insurrección, queda en entredicho: «Me costó trabajo desprenderme de la idea que se nos ha transmitido siempre de Laurencia. Fue un reto difícil y, al final, muy hermoso. El monólogo que la distingue como heroína no oculta cuánta arrogancia y soberbia existe en Laurencia, que tal vez hace esas proclamas sintiéndose protegida por su clase». Diríase que se plantea la distancia entre las apariencias y la realidad.

No obstante, la versión que ha realizado Alberto Conejero, dirigida por Javier Hernández-Simón, «tampoco juzga los comportamientos de los personajes, que en todo caso pueden llevar a que nos preguntemos por nuestras posibles reacciones ante los atropellos despóticos. Se habla de las contradicciones humanas. Lo que sí se manifiesta es que para que un tirano ejerza resulta necesario que claudique la responsabilidad de los ciudadanos y predomine el silencio perverso».

Por supuesto, «un tema universal y atemporal», que se desarrolla en el cerco de una plaza de toros, «simbolizando los peligros y también la protección de quienes están a salvo tras las vallas».

Que la representación sea en verso, encuentra valores añadidos en la opinión de Paula Iwasaki: «A veces, decimos que el verso es como un corsé; pero cuando te acostumbras a llevar el corsé y respiras bien, hasta te estiliza», ríe entre bromas y veras.

Fotos

Vídeos