La garganta divina

Camino trazado en la roca que cruza la garganta. / FOTOS: CARMEN PIÑÁN
Camino trazado en la roca que cruza la garganta. / FOTOS: CARMEN PIÑÁN

Seguir el curso del Cares es una de las excursiones de montaña que más se realizan en Asturias

BERNARDO CANGA / CARMEN PIÑÁN

La Garganta del Cares, que hay quien la llama «La Garganta Divina», es sin duda el desfiladero de más belleza y envergadura de España. También es la excursión montañera y el lugar natural más visitado de Asturias y los Picos de Europa, junto con los Lagos de Covadonga. Pero llamar a una zona «ruta» puede inducir a confusión (un claro ejemplo es la mal llamada «Ruta del Alba», que siempre fue Foces del Llaímo y «Albas» hay varias en Asturias). El Cares, además, puede tener varias «rutas». Desde que nace en los altos de Valdeón hasta que se junta con el Deva, en Panes, cruza por varios desfiladeros. Pero Garganta del Cares solo hay una.

El río Cares nace en las Fuentes de Frañana, cerca de Panderrueda. Desde allí, hasta que se une al Deva, recorre casi 60 kilómetros, generalmente por grandes foces (Foz de Cordiñanes, Foz de Caín, Garganta del Cares, Foz de La Rumiada, Canal Negra, el denominado «Desfiladero del Cares» y la Foz de Trescares). Son 17 kilómetros desde su nacimiento hasta Caín; otros 11 son por la Garganta del Cares, unos 6 por la Canal Negra (entre Poncebos y Arenas) y 22 más hasta Panes. Un camino atraviesa la citada Garganta del Cares desde hace 75 años. El mismo se construyó tras la guerra civil para el mantenimiento del canal de agua de la central de Poncebos, hecho con gran esfuerzo a primeros del siglo XX. Antes era senda pastoril de difícil acceso.

Hace un siglo había el proyecto de hacer por esta garganta la carretera de Arenas de Cabrales a Portilla de la Reina y algo de la caja de esa vía está hecha en Poncebos.

La travesía de ese gran cañón natural se puede hacer por cualquiera de sus extremos. Nosotros proponemos ir de Poncebos a Caín, ida y vuelta. Pero, si partiésemos de Caín, que es lo habitual, viniendo por Valdeón, tras pasar dos puentes (uno en la presa), nos adentramos en ese bello desfiladero por la senda tallada en plena roca y por túneles escavados en ella. El camino es de unos 2 metros de ancho. El precipicio puede llegar a 800 metros.

Tras media hora de paseo (en total serán 3 horas) se llega al puente Los Rebecos, para luego, junto a la Canal de Trea, llegar a otro puente, llamado Bolín. Desde allí se accede en una hora a la canal de Culiembro, con praderías. Luego se continúa por los límites asturleoneses, con la divisoria en un túnel. Al fondo veremos el río color verde esmeralda. Seguidamente se pasa por un nuevo puente-plataforma construido en 2012, a causa de un argayo. Poco antes de llegar al final, cerca del antiguo caserío La Viña, se ve que tenemos que empezar la subida a Los Collados, que afrontaremos sin prisas, pues en menos de una hora estaremos en Poncebos, desaconsejando totalmente, por peligroso, atajar por un pedrero.

En Poncebos, junto al puente romano (o medieval) de La Jaya (en la subida a Bulnes), se va hasta la unión del Cares y el Duje, en La Rumiá, donde hay establecimientos hosteleros Pero, para los asturianos, aconsejamos ir de Poncebos a Caín, ida y regreso.

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