Invitados de sobra conocidos

Tragu y trasnos. Traviesos e inquietos saludarán a los paseantes nocturnos del Botánico a su entrada y les acompañarán durante todo el recorrido. / FOTOS: DANIEL MORA
Tragu y trasnos. Traviesos e inquietos saludarán a los paseantes nocturnos del Botánico a su entrada y les acompañarán durante todo el recorrido. / FOTOS: DANIEL MORA

Factoría Norte vuelve a vestirse de leyenda en las Noches Mágicas del Jardín Botánico de Gijón, que cumplen veinticuatro ediciones

Lo que desde esta noche se podrá disfrutar en el Jardín Botánico de Gijón es tradición al cuadrado porque las Noches Mágicas nacieron para despertar a la mitología asturiana y se han convertido, con el paso de los años, en una cita ineludible del verano asturiano.

Para disfrutar de la experiencia no hace falta mucho. Solo tener ganas de recorrer un espacio de belleza exponencial con el encanto añadido de hacerlo a la luz de la luna y dejarse sorprender por cuantos personajes se le vayan apareciendo. Permanezca atento porque la luz y la música le guiarán en su camino y, en ocasiones, hasta le facilitará adivinar quién será el próximo personaje.

Al trasgu y los trasnos la curiosidad les impedirá mantenerse quietos y no dudarán en salir a ver quiénes son los «humanos» -así se dirigirán a los visitantes- que acaban de entrar. Lo harán en el Entorno Cantábrico, uno de los espacios que pasan a formar parte de las Noches Mágicas en esta edición y que supondrá el inicio del recorrido, que dura unos 75 minutos. Si bien la duración es aproximada porque los personajes, aunque tienen un guion marcado, son libres de interactuar con el público a lo largo del espectáculo. Amigables y juguetones no se extrañe si les ve pelear y mucho menos si se le acercan para bromear con usted. Preferirá eso a las amenazas del Busgosu, que como se encarga de proteger la fauna y la flora, piensa que va con oscuras intenciones; o la inquietante güestia, almas en pena que salen en procesión día sí y día también. Durante el paseo se cruzará también con un grupo de llavanderes que, laboriosas, se afanan en limpiar sus trapos; y difícil le será no ver al Nuberu con sus cuatro metros de altura. Diferente será la experiencia cuando se encuentre con la atrayente xana o con el Cuélebre, el 'tesorero' mitológico y cuando se cruce con el Diañu Burlón, cuyas travesuras constantes es posible que le alcancen...

Al frente de este cóctel que mezcla mitología con teatro y en el que no falta la música en directo -David Varela ameniza el recorrido al son de la gaita, el tambor y la flauta- está, como lleva estando los últimos catorce años, el equipo de Factoría Norte, con Carmen Gallo al frente. En total, suman catorce profesionales: Jorge Domínguez, Daniel López, Mario Villar, Enrique Dueñas, Borja Roces, Ernesto González, Sheila Montes, Ana Morán, Paula Mata y Nuria de Lera -en la parte actoral- con Gonzalo Mateos (coordinador técnico) y Nuria Trabanco (en la construcción del Cuélebre), además de la propia Gallo.

Aproveche la actividad para disfrutar del Botánico y deténgase especialmente en la Carbayera del Tragamón, que es el otro espacio que se estrena en el programa. El espacio es el verdadero 'jefe'. «Nosotros configuramos un espectáculo que se verá en un espacio vivo», cuenta Gallo, y recuerda que en la primera edición pudieron aprovecharse de la explanada del bosque boreal porque aún no habían crecido los árboles.

Aún hay quien piensa que el 'show' es de miedo y no. «Recuerdo una niña de unos tres años que se asustó mucho cuando vio a la güestia, pero que cuando, al irse, le pregunté qué era lo que más le había gustado, me respondió que lo del susto sin dudarlo», rememora. Las entradas vuelan y solo 150 personas pueden disfrutar de cada pase. Ya no quedan para las sesiones de hoy y mañana ni para el primer pase del domingo, martes, jueves y viernes. Disfrutar de la experiencia cuesta 12 euros y los menores de seis años pasan gratis.

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