Malena Alterio: «Estamos medio fusionando cine y tele»

Malena Alterio, en el Palacio Valdés. /MARIETA
Malena Alterio, en el Palacio Valdés. / MARIETA

La actriz llega mañana al Jovellanos con 'Los universos paralelos', una obra que habla del duelo: «Miramos hacia otro lado con la muerte y forma parte de la vida»

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Perfeccionista e insegura, a Malena Alterio (Buenos Aires, 1974) Patricia la ha hecho sufrir y aprender a vivir con la muerte. 'Los universos paralelos', el montaje que llega mañana al Teatro Jovellanos, es una lección de superación a través del drama de una mujer que pierde a su hijo. Con texto de David Lindsay-Abaire adaptado y dirigido por David Serrano, se estrenó hace algo más de un año en el Palacio Valdés de Avilés.

–¿Cómo ha cambiado la función desde entonces?

–Nos hemos hecho mayores. Han pasado muchas cosas, incluido un cambio en el elenco, cosa que al principoo asusta, da miedo y rabia, pero también le da frescura. Ahora me acompañan Juan Carlos Bellido, Carmen Balagué, Ángela Cremonte y Álex Postigo. Ya llevamos bastantes funciones juntos y lo sentimos como nuestro; eso mola porque el teatro está vivo. La obra está en un bonito momento.

–¿Qué le enseña la obra?

–Para mí está siendo un viaje muy importante, por la envergadura del texto, y por el protagonismo que asumo. Tomar la decisión de hacerlo no fue fácil, y me alegro muchísimo de haberlo hecho. Me enseña que estoy a prueba todos los días, con mi energía, con mi alegría y con mi dolor.

–¿Muy duro?

–Fue duro el proceso de construcción y es dura la función pero a nivel energético. Yo termino y me quedo cinco, diez, quince minutos con la energía por los suelos por lo que he dejado en el escenario. Es estar casi dos horas transitando por un mundo de dolor, duelo y superación.

–¿Sufre mucho en escena?

–En el escenario mis lágrimas son reales, pero en el proceso de ensayos fue más a borbotones y ahora ya puedo ir dosificando.

–¿Qué herencia le deja Patricia?

–Su capacidad de superación, su fortaleza. Me fascina que se agarra a la vida. Uno tiene que tomar la decisión: o me quedo aquí en este dolor o sigo para adelante. Ella sigue.

–Dicen que es el peor dolor, perder a un hijo.

–Eso dicen. Es un dolor que ni tiene nombre. No es clasificable. Pero aparte de este caso en concreto, lo bonito de la historia es que es extrapolable a la muerte de un hermano, un padre, incluso una separación, es un duelo que hay que pasar. Siempre estamos como mirando para otro lado con el tema de la muerte, y es condición 'sine qua non', uno vive y muere. La muerte forma parte vida.

–¿Cuál es la reacción del público?

–Hemos vivido situaciones muy bonitas, con gente que ha pasado por algo parecido y se acercan a darnos las gracias. Ver su propia historia les aclara cosas.

–¿Le han emocionado?

–Ahora ya lo controlo un poquito más; al principio me daban ganas de abrazarles y llorar con ellos.

–¿Para esto del teatro hay que tener más fortaleza física o mental?

–Las dos. Yo ahora estoy en un 'tour de force', tengo la buena mala suerte de que he tenido proyectos funcionado, y estoy por semana con 'Vergüenza' y el fin de semana en la furgo a la plaza que toque con 'Los universos'. Si no estás fuerte físicamente no lo aguantas, y este trabajo requiere la capacidad mental para sortear obstáculos.

–¿Y vivir en universos paralelos?

–Sí. Tengo varios: el mío, el del personaje de Nuria en 'Vergüenza', el de Patricia...

–¿Belén sigue por ahí rulando?

–Belén se quedó de por vida en el limbo extraño de la televisión. Sigue viva. No me molesta que me recuerden a Belén, ella y 'Aquí no hay quien viva' fueron muy importantes, es una loca divina, pero la tengo muy lejana.

–¿Ha cambiado mucho la tele?

–Para bien. Lo bueno es que hay plataformas que dan cabida a series como 'Vergüenza', que como es medio de autor no encontraba hueco. Hemos evolucionado, estamos medio fusionando el cine y la tele.

–¿Le da miedo que uno se coma lo otro?

–No, la calidad de la televison ha mejorado mucho y están más cerquita el uno del otro, pero no es lo mismo ver una película que se ha diseñado para ver en una pantalla enorme que una serie en casa.

–¿De cine nada?

–Por ahora no. Tengo mi carné lleno, estoy en la segunda parte de 'Vergüenza', terminando 'Los universos' y luego empiezo una serie para Telecinco, 'Las mujeres del (h)ampa'.

–Cuente.

–Va a ser la bomba. Es una historias de amas de casa asfixiadas con sus vidas, y todo lo que les une es la asociación de madres padres y madres de alumnos. Es una especie de comedia almodovariana con tintes de Álex de la Iglesia.

–¿No le ha afectado la maldición de los cuarenta?

–No, pero soy de las pocas. Soy afortunada; miro a mi alrededor y es demoledor.

–¿Vendrán tiempos mejores para las mujeres?

–Es una maravilla lo que está pasando, poner sobre la mesa las desigualdades, hablar de leyes. Que se hable me parece una gran conquista.

–¿Le tienta escribir, dirigir?

–Durante un tiempo escribía. Lo hago más como terapia que para mostrar. Para la dirección mi espíritu es demasido crítico, soy muy exigente conmigo misma, nunca estoy satisfecha. Para guiar un trabajo hay que tomar decisiones y yo soy muy insegura.

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