«Los que manejan las bombas están ahora en sitios muy seguros»

Isabelle Stoffel. / ALEX UROSEVI

El Niemeyer acoge el estreno de 'En tierra', un monólogo protagonizado por Isabelle Stoffel sobre la guerra de los drones

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Fue un flechazo. Isabelle Stoffel (Basilea, Suiza, 1972) vio 'En tierra' en Edimburgo en 2013 y decidió que quería subirlo al escenario. Hoy el sueño de una actriz a la que le gusta meterse en líos se hace realidad. Ella es además traductora al castellano, codirectora -junto a Sigfrid Monleón- y protagonista de un monólogo que se adentra en los territorios de esas guerras ocultas que nos sacuden y de las que con frecuencia nos olvidamos. El Off del Niemeyer recibe el estreno absoluto de este texto de George Brant que triunfa en todo el mundo, desde EE UU a Etiopía y que pronto llegará a Hollywood. «Estoy con nervios, porque nos importa lo que hacemos, pero sobre todo con muchas ganas, este texto es una apuesta personal y las ganas superan a lo demás», apunta la actriz suiza afincada en España y que ya estuvo en Avilés con 'La rendición', otro monólogo complejo.

-¿Cómo se enamoró de esta historia?

-La vi en el Fringe de Edimburgo en su estreno y supe que yo quería hacer este papel. Es una obra sobre la guerra de los drones, que forma parte de la guerra contra el terrorismo, que ya dura 16 años, es la más larga de EE UU y nos hemos acostumbrado a ella desde el 11-S.

-¿Qué tiene el texto?

-Es fascinante. Es una historia contada por una mujer militar, piloto de caza, a quien le encanta su trabajo, y después de un embarazo es destinada a volar un dron.

-De matar en el campo de batalla pasa a hacerlo a distancia.

-Compaginar a diario el asesinato selectivo en pantalla con el cuidado de una hija en casa resulta mucho más difícil que sobrevolar un campo de batalla real lejos de los seres queridos. Ya no puede llevar una vida disociada. Vive una situación límite.

-Supongo que al traducir el texto, ya estaba pensando en cómo interpretarlo.

-Es inevitable. Soy actriz de origen suizo, llevo muchos años en España y sé que un idioma siempre es una mentalidad, una manera de pensar, de actuar, de modo que cualquier traducción siempre es una versión, pero he sido bastante literal, he hecho algunas adaptaciones, pero muy pocas.

-Y desde que usted lo vio, se ha representado en muchísimos sitios.

-Sí. Es increíble. Lo vi en su estreno cuando no se había hecho nunca antes en todo el mundo. Estaba con otro proyecto y tardé un tiempo en interesarme y de pronto me di cuenta de que está hecho en medio mundo, no solo en el anglosajón, sino también en Etiopía, Israel, Sudáfrica, Suecia, Dinamarca...

-¿Cómo se trabaja un monólogo tan complejo?

-Ensayando, trabajando y dedicándome a ello todos los días. Con la atención y el cariño necesario es como salen las cosas. No es un personaje cercano a mí, pero precisamente por eso me interesa ponerme en su piel.

-¿Qué papel juegan la escenografía y el espacio sonoro?

-El espacio sonoro me acompaña todo el rato, es constante, la voz forma parte de él. Estoy microfonada, no para que se entienda bien el texto, sino para que forme parte de un universo homogéneo. Suso Saiz ha trabajado con sonidos que emiten los planetas, con aires acondicionados, pero no es realista del todo, como la escenografía, es más sugerente trabajar con algo abstracto, y el sonido también remite a los diferentes lugares donde la piloto está, un tráiler climatizado, una cabina de avión... Es una obra en la que la luz y el sonido son absolutamente protagonistas.

-¿Qué sensaciones augura creará en el público?

-Lo potente de la obra es que hay una especie de cine en tu cabeza, vas viendo las imágenes de lo que te cuenta y yo creo que esto hace pensar. Es una guerra que está ahí, lo sabemos, pero no lo tenemos presente, porque no nos comunican demasiado. Se cometen muchos crímenes con estas tecnologías. Las leyes de la guerra han volado por los aires, cada vez hay más personal en tierra de ONG, sanitario y periodistas y cada vez son menos las personas que están en combate. Los que manejan las bombas están ahora en sitios muy seguros.

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