Los miradores más espectaculares de Asturias

El Principado cuenta con algunas de las atalayas más impresionantes para disfrutar de los paisajes de la costa y de la alta montaña

N. A. E.Gijón

Asturias es una región para mirar y para que la miren, desde el mar a la montaña cuenta con infinidad de lugares privilegiados para observar la espectacularidad de sus paisajes, espléndidas atalayas como el conocido mirador del Fito, pero también otras menos populares e igualmente sorprendentes.

Mirador del Fito

Se encuentra en la collada de la Cruz de Llames, en plena Sierra del Sueve, a medio camino entre Colunga y Arriondas, y los días claros permite ver el mar, pero también los imponentes Picos de Europa. El mirador es una simple estructura de hormigón, pero no es su arquitectura lo que lo convierte en una atalaya especial. Su privilegiada situación ofrece unas vistas inmejorables del Cantábrico, el valle y la montaña. Para llegar al Fito se puede tomar la carretera AS-260 que parte de Arriondas, aunque también se puede acceder desde Colunga.

El pozo de la Oración

Los Picos de Europa ofrecen multitud de miradores que permiten ver la espectacularidad de estas jóvenes montañas asturianas. En Cabrales, el Pozo de la Oración, ofrece unas vistas únicas del Picu Urriellu, una de las cimas más emblemáticas del alpinismo español, más que por su altitud, por su difícil pared vertical en su cara oeste.

El espectacular Naranjo de Bulnes desde el Pozo de la Oración. / Nel Acebal

Mirador de la Reina

También hacia los Lagos de Covadonga hay espectaculares miradores. Tras dejar el santuario de Covadonga a unos 12 kilómetros y encarar la serpenteante y empinada carretera que llega a los Lagos, se encuentra el mirador de la Reina, que permite contemplar el paisaje de los Picos de Europa en todo su esplendor.

El mirador de la Reina, en la subida a los Lagos de Covadonga. / Nel Acebal

Mirador de Ordiales

Y en el mismo entorno se encuentra el mirador de Ordiales, una terraza natural colgada al vacío a 1.750 metros de altitud, con vistas impresionantes del Valle de Angón, el cordal de Ponga o Sajambre. En este lugar se encuentra enterrado desde finales de los años 40 Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, marqués de Villaviciosa, impulsor de la creación del Parque Nacional de los Picos de Europa y primera persona que junto al pastor Gregorio Pérez 'El Cainejo' escaló el Urriellu.

Mirador del Pico, en Pimiango

A un lado el Cántábrico y al otro los Picos de Europa. Estas son las extraordinarias vistas desde la zona del Pico del Cañón, en las cercanías de Pimiango (Ribadedeva). Este promontorio recibe su nombre de la situación estratégica que ocupa y que contaba con una pieza de artillería en ese punto, que trajo de cabeza a los franceses durante la Guerra de la Independencia. En el entorno también se conservan algunas trincheras de la Guerra Civil Española.

Mirador de La Collada de Amieva

Otra perspectiva de los Picos de Europa se puede tener desde Amieva, en concreto desde el mirador de La Collada, a 800 metros de altitud. Este mirador se encuentra cerca de la senda del Arcediano, calzada romana que unía las comarcas de Riaño y Cangas de Onís. Desde él se puede observar el valle del pueblo de Amieva y la parte suroeste del macizo de Cornión.

Cabo Peñas

Asturias está plagada de miradores costeros que muestran los altos acantilados del litoral cantábrico. Uno de los más conocidos es el del cabo Peñas, el punto situado más al norte de Asturias. Situado en el concejo de Gozón, uno de sus atractivos es su faro, en cuya planta baja se encuentra el Centro de recepción de visitantes e interpretación del medio marino de Peñas. Bordeando los acantilados también se puede realizar una caminata por una senda peatonal de madera que cuenta con un itinerario didáctico-ambiental con paneles explicativos sobre el entorno.

Vista de los acantilados del litoral asturiano desde el Cabo Peñas. / P. Citoula / Marieta

Cudillero es un espectáculo en sí mismo. En esta localidad, sus coloridas casas escalan por la montaña y sus palcos y plazas se convierten en palcos de una escena, atalayas privilegiadas con las que compite la Ruta de los Miradores, que situados en el casco antiguo se encuentran siguiendo la barandilla azul. Sus cuestas empinadas merecen el esfuerzo cuando se aprecian las vistas del puerto y la inmensidad del Cantábrico.

Cabo Vidio

También en Cudillero se encuentra el mirador del cabo Vidio, en Oviñana. Su faro es su emblema, pero su espectacularidad reside en sus vistas que, a unos 80 metros sobre el mar, alcanzan el Cabo Peñas o la desembocadura del Nalón. Por si esto no fuera suficiente, la bajamar deja a la vista la ‘iglesiona’, una cavidad horadada por el oleaje. Para los amantes del senderismo, en este punto comienza una senda peatonal costera que ofrece impresionantes vistas de la costa asturiana y que es, toda ella, un mirador.

Vista desde el cabo Vidio.

Este mirador, que recibe su nombre de la pequeña ermita que se encuentra en él, permite admirar la ría del Nalón, entre los municipios de San Esteban de Pravia y San Juan de la Arena, y desde el cabo Peñas hasta el cabo Vidio.

Mirador del Chano

El mirador del Chano se encuentra en lo alto de Luarca, accesible en coche o a pie a través del Barrio de la Pescadería, está situado a 50 metros de la capilla de San Martín. Dese él, se puede contemplar casi la totalidad de la villa marinera, las playas, sus zonas más antiguas y también las más modernas.

Mirador de Mirandilla, Castropol

Enclavado en una de las partes más altas de la villa de Castropol, este mirador, situado al lado de la iglesia de Santiago Apóstol, posee unas espectacular panorámica de la ría del Eo, la ensenada de la Linera y su entorno.

Mirador del cabo de San Lorenzo, Gijón

Hay miradores más y menos urbanos. En el parque del cabo de San Lorenzo, en La Providencia, Gijón, se encuentra uno que permite observar la ciudad, las playas de Serín y Estaño, pero también la costa que se extiende hacia Villaviciosa. Situado en el parque de San Lorenzo, en La Providencia, antiguo campo de tiro del Ministerio de Defensa, se alza en hormigón una silueta que recuerda a la de un barco. Este mirador, como todo el parque, fue inaugurado en 1997, después de que el Ayuntamiento de Gijón decidiera adquirir al Gobierno los terrenos en 1993.

Mirador del cabo de San Lorenzo, en Gijón. / Jorge Peteiro

Tazones

Viajando hacia el Oriente, en Tazones, varios miradores cercanos al faro permiten ver desde lo alto el bonito puerto de esta localidad, donde se cuenta que Carlos I de España y V de Alemania llegó a desembarcar y pisar por primera vez España. Los amantes del senderismo pueden acceder a ellos caminando, pero también se puede llegar en coche.

El mirador de San Roque, en Lastres

Lastres se hizo muy popular en toda España como escenario de la serie ‘Doctor Mateo’ y algunas de las imágenes que salían estaban grabadas en el mirador de San Roque. Desde él se puede ver el pequeño pueblo costero, pero también gran parte de la costa oriental, sus playas y acantilados.

En Ribadesella, el mirador de la Punta’l Pozu forma parte de la Ruta de los Dinosaurios. Desde él, se puede acceder a un pedregal en el que durante la marea baja se ven huellas del jurásico superior, en concreto el rastro de un grupo de cuadrúpedos en las paredes del acantilado, en antiguos planos de estratificación que ahora se encuentran colocados verticalmente. Además, también se puede disfrutar de la vista de la playa y las montañas.

Otro de los miradores más conocidos de Asturias se encuentra en el Naranco, que ofrece una panorámica impresionante de Oviedo, pero que en los días claros incluso permite ver el mar. Además, su visita puede ser aprovechada para conocer los monumentos prerrománicos del lugar: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

Panorámica de Oviedo, desde el Naranco. / Mario Rojas

Mirador de San Esteban de los Buitres, Illano

En San Esteban, Illano, se encuentra este espectacular mirador que ofrece impresionantes vistas sobre el río Navia, el farallón de San Esteban de los Buitres y los pueblos colgados' de la colina. El núcleo rural de San Esteban conserva íntegramente su tradición arquitectónica, llamativa por solidez de sus muros.

Mirador Flor de Acebos

Pajares es uno de los difíciles pasos entre Asturias y la meseta y, precisamente, en este puerto se encuentra otro de los miradores que permite comprobar la muralla que separa el Principado de León. A 7 kilómetros de lo alto del puerto se encuentra el mirador Flor de Acebos que con sus preciosas vistas permite hacer un alto en la N-630 que cuenta con rampas de hasta un 17% de inclinación.

Mirador de Zuvillaga, en Aller

Otro de los miradores que permiten comprobar la difícil orografía que separa Asturias y León se encuentra ascendiendo al Puerto de San Isidro. Desde el mirador de Zuvillaga, a la altura de Riofrío, puede divisarse todo el ascenso al puerto.

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