«Quería trabajar con mujeres y a partir de mujeres»

El espectáculo 'Nacida sombra' narra la aventura de cuatro mujeres./Facundo Pechervsky
El espectáculo 'Nacida sombra' narra la aventura de cuatro mujeres. / Facundo Pechervsky

La coreógrafa Rafaela Carrasco lleva este sábado, 9 de junio, a las tablas del Teatro Jovellanos el espectáculo 'Nacida sombra'

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Es danza, pero también tiene mucho de teatro con regusto clásico, ese que acude al Siglo de Oro, que se deja mecer por las aguas de la belleza de los cuerpos en movimiento, de la música, pero también de la palabra. 'Nacida sombra', el último espectáculo de la compañía Rafaela Carrasco, llega mañana al Teatro Jovellanos de Gijón con el ánimo de sorprender, con los ritmos flamencos, con los palos, pero también con las palabras dichas y sentidas, con la historia bailada, narrada, vista y oída.

«Es un espectáculo femenino que no feminista», advierte Rafaela Carrasco, que explica que al finalizar su último trabajo con el Ballet Flamenco de Andalucía «necesitaba trabajar con mujeres y a partir de mujeres». Así empezó todo. Le fascinaba el personaje de Teresa de Jesús, y a partir de ella ideó una trama imaginaria con otros tres roles femeninos. Álvaro Tato se puso manos a la obra para componer la dramaturgia y propiciar «este encuentro maravilloso», para comenzar a trabajar con la documentación, sobre la mesa, en el estudio, con las bailarinas. «Ha sido un trabajo muy hermoso y aún sigue siéndolo».

A la citada Teresa de Jesús se unen tres grandes creadoras del Siglo de Oro: María de Zayas, María Calderón y sor Juana Inés de la Cruz, que van desgranando sus vivencias en escena con el flamenco como aliado. «Es un espectáculo muy poético, en la que van apareciendo mujeres con su propia voz», señala la coreógrafa y directora, que explica que se ha visto en festivales de teatro clásico y se verá pronto en Almagro. Tiene mensaje y dramaturgia, tiene trabajo teatral, tiene baile, tiene emoción y tiene tras de sí un largo camino para ir encontrando las formas, los fondos y los sonidos que debían acompañar a cada una de las cuatro mujeres para contextualizarlas y darles su carácter. «A María Zayas la colocamos en el camino, ella fue a Zaragoza para que le publicaran un libro porque en Madrid no podía, fue una de las primeras feministas, muy fuerte, rotunda, con carácter». Para ella hay una pieza más jazzera y baila por romances. «María Calderón está en el corral de comedias, es la mujer más popular, más folclórica». Tiene más ritmo, más folclore, mientras que Juana Inés de la Cruz es México, es cantes y bailes de vueltas, es guajira. «Todo pasa en la celda de Teresa la última noche, y ella baila por soleás, por tarantos, que son palos mucho más estáticos, más dramáticos», resume la directora. Cada una tiene su vocabulario, su ser, su estilo, y eso que las bailarinas no asumen en escena un único papel. «El trabajo con ellas ha sido muy de equipo, de sentarnos, de contarles, de meterlas en el proceso de creación y documentación», señala Carrasco, que aclara que todas las bailarinas representan a todas las mujeres.

A las bailarinas se unen los músicos que las acompañan en directo y también la voz en off de la actriz Blanca Portillo. «Es un regalo absoluto tenerla; es un bicho, grabó todo en una tarde».

Rafaela Carrasco prepara ya un nuevo espectáculo que se estrenará en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en el mes de septiembre y que será radicalmente diferente del que le trae a Asturias y en el que contará con una orquesta de cámara de once músicos y ambientado entre 1840 y 1920.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos