Un paseo hasta el dolmen de Entrerríos o La Filandoria

El oolmen de La Filandoria o Entrerríos está en la sierra de Carondio y Barandón. /Carmen Piñán
El oolmen de La Filandoria o Entrerríos está en la sierra de Carondio y Barandón. / Carmen Piñán

En el límite de los concejos de Villayón, Allande e Illano, esta la sierra de Carondio, con numerosos vestigios romanos y tumulares dignos de visita

BERNARDO CANGA / CARMEN PIÑÁN

La Llastra, La Filadora, o Filandoria (Piedra de la Hilandera), es una roca plana, o gran losa, que dicen trasladó una vieja hilandera sobre su cabeza, sin parar de ‘filar’, por toda la sierra de San Roque hasta la sierra de Entrerríos para colocarla como cubierta de un dolmen.

Para ver el dolmen de Entrerríos o La Filandoria (Filandoira) puede ser fácil el paseo si se hace desde las pistas que recientemente se trazaron por los concejos de Allande (Santa Coloma, Muriellos, Bustantigo o Bendón) e Illano (Herías o Navedo), con famosas brañas y caminos vaqueiros o calzadas romanas (rutas del oro). Aunque lo mejor es por Villayón, siguiendo la carretera que enlaza los pueblos de Ponticiella, Valdedo, Castanedo y Barandón (estas dos últimas aldeas están unidas por una pista o vieja calzada de dos kilómetros).

Desde Barandón se sube por un ‘pindio’ camino, entre bosque, hasta el mismo collado donde está el famoso dolmen. Una hora y media es lo que se tardará. El paisaje es hermoso, con vistas de los concejos de Allande, Illano, Boal y Villayón. Sobre la collada de Entrerríos (Entre-vías) se alzan los picos Carondio y Gargalois, así como la sierra San Roque y las lomas de Cuitiella y Campellín.

El recorrido por carretera se puede iniciar en Illano, Allande o Navia. Nosotros recomendamos la ruta que parte de esa última villa, tomando la carretera AS-25, a Villayón, siguiendo el caudaloso Navia. En Villayón, capital del concejo, se toma la carretera AS-35 y luego la VY-6, que va de Valdedo a Castanedo y Barandón. En esta aldea la caminata se inicia junto a la capilla de San Juan, que data del siglo XVII; o en Castanedo.

En esa zona, cerca de la sierra y pico Carondio, hay un campo de túmulos funerarios de la Edad de Bronce, famoso en el Suroccidente asturiano. Hasta una treintena de dólmenes se calcula que podía haber, pero muchos fueron expoliados o destrozados por las pistas y plantaciones arbóreas, seguidas de incendios forestales y continuos movimientos de tierra con pesada maquinaria; aunque hay restos de ese campo o necrópolis tumular en varias zonas de Carondio, así como vestigios de fortificaciones o campamentos romanos. Puentes de esa época, como el de Polea, cerca de Villayón, lo atestiguan. Y lo curioso es que en esta sierra, con tanto valor cultural y natural (verdadera naturaleza y cultura), se instaló un campo eólico, con una treintena de molinos aerogeneradores, lo mismo que en el cercano puerto del Palo, o la Casa del Puerto y Sierra La Bobia.

De esos lugares tratamos aquí en estas páginas hace tiempo para relatar curiosas rutas entre molinos y dólmenes. En la sierra de Carondio puede pasar lo mismo (ya empezaron por Bustantigo); por eso aconsejamos una tranquila caminata por tierras de Allande o Villayón, en dirección a uno de esos dólmenes, que aún se puede ver en pie, el de Entrerríos o La Filandoria. Allí está el límite de los concejos de Allande, Illano y Villayón, a mil metros de cota. Junto al campo dolménico y viejo reducto militar romano, se encontró una curiosa estela con un mapa, el primero asturiano y español. La interpretación de la ‘Estela de Carondio’, conocida como ‘Piedra Dolménica de Allande’, sin duda alguna el mapa más antiguo de esa región, fue publicado por vez primera en este diario, en 2001, dentro de la ‘Historia de Gijón’ que editó EL COMERCIO. Siendo esas montañas, las sierras de Carondio y Valledor, Paisaje Protegido. Se debe al Conde de Toreno, en el siglo XVIII, la primera referencia a estos vestigios, a los que se puede acceder por las cercanías de los puertos de La Marta, Bustantigo o El Palo, brañas de Campel, o Llaneces, así como desde la aldea de Barandón.

Como curiosidad, los montes donde hay campos de dólmenes en Asturias, lo mismo que ocurre con las calzadas romanas, ahora son límite de municipios. Por ejemplo, en el Monte Areo se juntan Carreño y Gijón (y antes Llanera, en la ‘Muga del Areo’), en Merillés se unen Tineo y Belmonte de Miranda (cerca está Salas), lo mismo que en Baradal. En la Llomba de Rioseco, está el dolmen ‘Peña de los Cuatro Jueces’, límite de Gijón, Villaviciosa, Siero y Sariego.

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