«Interpretar es desdoblarse»

Pedro Casablanc, metido en el papel que mañana llega al Jovellanos / E. C.
Pedro Casablanc, metido en el papel que mañana llega al Jovellanos / E. C.

Pedro Casablanc se mete en la piel de un actor en decadencia en 'Yo Feuerbach', un montaje que llega mañana al Teatro Jovellanos

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Hace ahora justo un año estuvo en el Palacio Valdés de Avilés y ahora vuelve a Asturias para subirse a las tablas del Teatro Jovellanos de Gijón. Pedro Casablanc (Casablanca, 1963) pone en escena 'Yo, Feuerbach', un texto de Tankred Dorst adaptado por Jordi Casanovas en el que le acompaña en escena Samuel Viyuela bajo la dirección de Antonio Simón.

Es una alegoría sobre la existencia humana, como lo es el teatro en sí mismo. «Yo diría que esta obra, más que alegoría de la vida, es un reflejo de una sociedad que está dándole de lado o le ha quitado valor a la educación, a la cultura, a los mayores, a las personas que saben más, que deja de lado las humanidades, que rechaza la filosofía a cambio de entregarnos a la tecnología, al consumo rápido», ha asegurado el intérprete.

Da vida a un actor, un hombre de teatro que cree en el arte, que conoce la literatura dramática y que un buen día que ansía volver a las tablas descubre que su experiencia, su sabiduría, todo lo que la vida le enseñado ya no le importa a nadie, ya no sirve. Se perfila este montaje como necesario, porque es divertido, porque engarza cinismo y humor, porque es capaz de hacer pasar un buen rato al público. A eso aspira Casablanc, un Goya sin Goya, el hombre que fue Bárcenas y un imprescindible de la escena y el audiovisual español, para quien interpretar a un actor no solo no tiene un plus de peligrosidad sino que incluso es terapéutico. «Cuando uno interpreta sobre lo que conoce es más fácil, es más satisfactorio también porque hablas de lo que te gusta. Estoy hablando de una profesión a la que adoro. Interpretar es desdoblarte, es escribir sobre el escenario tu autobiografía», decía en una entrevista reciente con este periódico, en la que confesaba haberse llevado mucho de este personaje. «He aprendido lo que debería ser la entrega auténtica, el hacer las cosas realmente porque te gusta. Este personaje defiende su amor al teatro y su entrega absoluta, sin ningún miramiento ni ninguna barrera».

Su amor al teatro no es tan exclusivo como el de su personaje. Él frecuenta con éxito cine y televisión y conjuntando todos los medios ha trazado una carrera muy equilibrada en la que ha jugado un papel fundamental la intuición. Siempre le ha gustado el riesgo, siempre ha huido de lo vulgar y lo zafio tratando de meterse en proyectos que aporten, que den un paso más. «Ocurren cosas mágicas en la vida. Yo a veces tengo la sensación de que me tocan personajes que siempre he querido hacer».

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