Un paseo desde Muñigu a Covadonga

La pasarela de Muñigu marca el inicio de la senda que nos acerca a Covadonga. / CARMEN PIÑÁN
La pasarela de Muñigu marca el inicio de la senda que nos acerca a Covadonga. / CARMEN PIÑÁN

Una de las posibles formas de evitar los atascos en el Real Sitio puede ser utilizar la vieja ruta al Santuario

BERNARDO CANGA / CARMEN PIÑÁN

Hace casi de una década, se trazó una senda semiurbanizada a Covadonga, desde cerca de Muñigu, que costó más de un millón de euros y tardo un año en inaugurarse, por cuestiones competenciales del gobierno del Principado de Asturias y del Ministerio de Medio Ambiente. Parecido pasa ahora con su mantenimiento (casi nulo), pues igual es de ese ministerio (como límite de parque nacional), que de la Consejería de Medio Ambiente.

Ahora con los centenarios de Covadonga y sus «múltiples actividades», en previsión de atascos y otras cuestiones circulatorias, se podría poner en servicio (pero, en serio), la citada senda, de cerca de 2 kms. de longitud, entre la gran pasarela, situada junto a Muñigu (o carretera de Llerices) y Covadonga, para así descongestionar el tráfico y los barullos. Que era lo que pretendía el gobierno regional hace dos lustros; y para eso se gastaron otros tres millones de euros en la compra de la finca Les Llanes, en el Repelao. Esta senda podría ser peatonal y ciclista, como ahora, pero también con acceso limitado a vehículos de servicio público, coches y minibuses, durante ciertos espacios de tiempo (en una sola dirección y regresando por la carretera AS-262); aprovechando más los aparcamiento de la zona, por ejemplo el de Llerices. El Abad de Covadonga y el Alcalde de Cangas de Onís estarán de acuerdo, casi seguro, lo que no se sabe que pretenderán es los responsables del Parque Nacional y de la consejería medioambiental citada. ¡Veremos!.

Pero mientras piensan o discurren algo, proponemos un fácil paseo, con niños y mayores (incluso personas con movilidad reducida) y ciclistas, por esta senda infrautilizada y mal cuidada. El paseo será de menos de 4 kms, entre ida y regreso hasta el coche. Partiendo del aparcamiento entre Muñigu, o Llerices, en la carretera AS-262 (de La Venta a Covadonga), se cruza por la gran pasarela.

La vía histórica, conocida como Camín de La Reina, venía desde el centro de Asturias hasta Covadonga, pasando al final por Següencu. Durante las peregrinaciones a Covadonga de hace siglos, los ovetenses especialmente, seguían una calzada romana que cruzaba por tierras de Siero, Nava, Piloña, Parres y Cangas de Onís. Este camino en su tramo final va por la zona Oeste del municipio cangués, atravesando los pueblos de Nieda y Següencu; y las majadas y collados de La Vara, El Toral, Españéu, Los Payares, Soperi, Pozobal (hay empedrado aún), Cueñe Carru y Peñalba. Más modernamente iba el camino cerca de la actual carretera, cruzando en Muñigu, frente a Llerices (donde iba otra calzada, aún con empedrado), por la zona Norte de Monte Auseva; y luego salía cerca de Peñalba, donde está ahora el cuartel de la Guardia Civil de Covadonga. Pues bien, unos metros antes del Repelao, en el nuevo aparcamiento de Muñigu (o Llerices) se alza esta gran construcción de madera, que cruza sobre la carretera en dirección a ese viejo camino y llega a Covadonga.

Si fuese en tiempos de Jovellanos, el ilustre patricio quedaría pasmado, comparando los otrora caminos y estos tan lujosos, aptos para peatones, ciclistas o personas con movilidad reducida. ¿Y taxis?... De todas formas en la nueva senda hay que tener precaución con las subidas y bajadas, o los excrementos de animales domésticos que la frecuentan, vacas y caballos especialmente; o la fauna silvestre. También hay algún 'argayín'... Y mesas y bancos para descansar. Las vistas del Picu Priena son magnificas. El viejo camino no tiene mucho que ver con esta senda entre Muñigo y Covadonga. La misma, va en parte, sobre el antiguo 'caleyón', en medio del bosque de especies autóctonas del Monte Auseva; pero ahora cuenta con firme asfaltado y pintado de verde. En su comienzo se encuentra la gran pasarela de madera, muy lujosa y de grandes proporciones, que llama la atención a todo el viajero que por allí pasa. El recorrido, normalmente, ida y regreso, se puede hacer en menos de un par de horas, más las paradas de rigor.

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