«La televisión ha vivido y vive una revolución imparable»

El actor Joaquín Climent está hoy en Gijón./
El actor Joaquín Climent está hoy en Gijón.

Joaquín Climent llega esta noche al Jovellanos con 'La cantante calva', teatro del absurdo con Adriana Ozores y Fernando Tejero en el reparto

Es un secundario de primera, un rostro que forma casi parte de la familia de todos. Joaquín Climent (Requena, Valencia, 1958) llega hoy al Teatro Jovellanos de Gijón para dar vida a 'La cantante calva' de Ionesco. Teatro del absurdo que sube a escena a Adriana Ozores, Fernando Tejero, Carmen Ruiz, Javier Pereira y Helena Lanza bajo la dirección de Luis Luque sobre una versión de Natalia Menéndez.

-¿Qué tiene esta obra?

-Es un clásico y, por tanto, atemporal, refleja cualquier epoca, al ser humano en esencia. Habla de cosas tan básicas como el comportamiento humano, la incomunicación, el miedo al vacío.

-¿No es fácil hacer teatro del absurdo?

-Hay que tener un objetivo común; hay que crear equipo. Luis Luque ha hecho que vayamos hacia el mismo punto. Somos un grupo muy compacto, nos entendemos bien y hemos conseguido que sea un reloj, un mecanismo de precisión dentro de la incongruencia.

-¿Qué tiene de particular esta versión de 'La cantante calva'?

-Luis Luque hace una propuesta para el gran público, con una puesta en escena muy atractiva, donde el humor es un vehículo importantísimo.

-¿Los secundarios están suficientemene reconocidos en España?

-Sí, a nivel popular la gente te identifica con mil cosas en las que te ha visto, te toman como algo propio. Y luego la gran escuela española es la de los secundarios.

-A usted seguro que le conoce todo el mundo.

-Es muy gracioso. Depende de la edad me llaman de una manera u otra. Si es alguien de 40 años, me conocen por 'El comisario'; de sesenta y tantos, 'Amor en tiempos revueltos'; la gente más joven, 'Física y química'. Me encanta. Si te reconocen es porque, de alguna manera, les ha gustado o han empatizado.

-Dice usted que la discriminación por edad no es territorio exclusivo de las actrices.

-Ha cambiado un poco el mercado. Porque manda la televisión y algo menos el cine, y la televisión busca unos perfiles donde entre veintipocos y cuarenta se corta todo el bacalao y, a partir de ahí, empieza a haber muchos menos papeles.

-¿Y cómo se arregla esto?

-Que miren a la calle. La vida no es eso; la vida somos todos.

-Usted sí que sabe cómo ha evolucionado la ficción.

-Lo primero que hice fue en 1982 un 'Estudio 1'. Lo que es el 'boom' televisivo lo pillé desde el principio. La televisión ha vivido y vive una revolución imparable.

-¿La tele se come al cine?

-Sí, ahora todo el mundo hace tele.

-¿Pero sobrevivirá el cine?

-Está evolucionando muy bien. Se hace de la manera que se puede; las condicones son las que son; los apoyos son los que son... Pero hay gente muy buena, muy preparada.

-Y el teatro, ¿qué? Suele decir usted que es para supervivientes.

-Es más vocacional, el teatro exige mucho, te pide mucho, no le puedes decir que no, pero sabes que al decirle que sí renuncias a cosas... Y está peor pagado, por eso es de supervivientes y de vocación.

-¿Y usted es un superviviente?

-Somos actores. Si eres actor y te llega una cosa, no puedes no hacerlo, te ilusiona, lo lees, te ves, ya empiezas, es como un gran puzle que tienes que resolver. El teatro es así, tiene ese componente del directo, esa es la magia.

-¿Cómo lo ve de salud?

-Con el topicazo del enfermo que lo seguirá siendo. Pero estamos en un momento en que está habiendo muchísima creatividad y en el que la gente quiere hacer. Hubo un momento en que la tele eclipsó las ganas del teatro, y ahora no, la gente joven se compromete, hay muchos proyectos, teatro alternativo, salas, cosas nuevas... Con lo cual, como es vocacional y de supervivientes, el futuro es espléndido.

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