Tras paisajes teñidos de blanco

Un grupo de aficionados, disfrutando del padle surf durante bajo la niebla. /ESCUELA ASTURIANA DE SURF
Un grupo de aficionados, disfrutando del padle surf durante bajo la niebla. / ESCUELA ASTURIANA DE SURF

El Stand Up Paddle invernal en embalses, lagos o pantanos y las travesías con raquetas complementan al esquí convencional y al snowboard en el disfrute de la nieve

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Amenos de una semana para la entrada oficial del invierno, la nieve campea por las cotas más altas de la montaña asturiana y con ella la oportunidad de disfrutar de experiencias deportivas en las que el paisaje espectacular de nuestras cumbres es algo más que un escenario de fondo para inmortalizar los pinitos del principiante o las virguerías de los ya iniciados. El rey de los deportes en la temporada blanca del Principado sigue siendo el esquí y la región cuenta con instalaciones de primer orden para su práctica. Pero hay más. Les proponemos otras maneras de lanzarse a recorrer los paraísos nevados de Asturias.

La escena resulta insólita para quien la contempla por vez primera: son las primeras horas de una mañana de diciembre en una cota de alta montaña de la Cordillera Cantábrica y, sobre la nieve, un grupo de surfistas realiza estiramientos y ejercicios de calentamiento, con la quilla de las tablas hundida en el manto blanco. Su mar de olas mansas -apenas un rizo marcado por el viento-, la superficie de un lago y el horizonte, tan lejano al de un amanecer californiano o hawaiano como el de unas cumbres nevadas. Es la propuesta invernal de empresas de ocio activo como la Escuela Asturiana de Surf. Desde sus puertos de partida de Barru (Llanes) y Gijón llevan cuatro temporadas ofreciendo rutas por lagos de montaña practicando el Stand Up Paddle (SUP), como se conoce internacionalmente, o Paddle Surf, en la denominación hispánica más extendida para la práctica del remo de pie sobre una tabla de surf. Hugo Suárez, instructor de la escuela, más que actividad deportiva prefiere llamarla experiencia: «En la misma jornada unimos la clase práctica de iniciación y la ruta por uno de los lagos. El objetivo: disfrutar de una vivencia distinta en un marco tan espectacular como el de nuestra naturaleza», afirma.

Suárez explica que entre sus clientes, «además de una gran mayoría de asturianos, vienen muchísimas personas de otros países, lugares como Canadá, Estados Unidos o Alemania y vienen específicamente desde allí para practicar esta actividad», algo común en las regiones montañosas de otras latitudes y que en esta escuela de SUP percibieron no solo como una alternativa a su ejercicio durante los meses de verano, sino también como una buena manera de iniciarse en este deporte. «Para comenzar, el mar no es lo más apropiado, aunque esté en calma, el agua tiene movimiento; en un lago en cambio está quieta y resulta mucho más sencillo adquirir las nociones básicas». La ubicación de sus rutas no es siempre la misma y suelen elegirla en función de las condiciones meteorológicas de cada zona. Asturias es su ámbito de actuación, aunque en ocasiones también se desplazan a las montañas de las comunidades limítrofes. Embalses como los de Arbón, en Navia, o Valdemurio, en Quirós, además de otros lagos para los que es necesario pedir una autorización especial o algunos ríos navegables son algunos de los escenarios en los que se puede practicar esta atvidad. En otros lugares, como los parques nacionales o pantanos concretos, esta actividad no puede realizarse. La cita, todos los fines de semana y, para los amigos de difundir sus proezas, la tarifa incluye un paquete de fotos realizadas durante la actividad «para que no se pierdan ni un segundo de la experiencia», apunta el instructor.

Más conocidas

Más conocidas son otras disciplinas deportivas para los meses blancos. El dilema del corazón partido de los surferos que además son aficionados a la nieve, hace años que lo resolvió la práctica del snowboard. Las estaciones invernales de Fuentes de Invierno, en San Isidro (Aller) y Valgrande, Pajares (Lena), cuentan con escuelas dedicadas específicamente a la iniciación y formación en esta disciplina deportiva. En este caso, el manto blanco no es la playa desde la que adentrarse en el agua, como en el Stand Up Paddle, sino el mismo mar en el que deslizarse, con sus rompientes de espuma trasmutados en copos de nieve al ejecutar un quiebro con la tabla. También aquí las condiciones meteorológicas y especialmente el estado de las pistas son factores muy a tener en cuenta a la hora de escoger lugar y momento para su práctica.

Las raquetas

Otra forma de surcar los caminos del mar de nieve en las cotas más elevadas del paisaje asturiano es la de optar por abrirse paso sobre unas raquetas y sin otro impulso que el de nuestra capacidad de disfrutar ayudada ligeramente por un par de bastones para avanzar con buen ritmo. La empresa de actividades de ocio activo Naturaller atesora una larga experiencia en esta propuesta de rutas guiadas sobre raquetas y ofrece incluso la posibilidad de realizar travesías nocturnas. Las salidas suelen programarse con diferentes opciones de dificultad, desde las más sencillas dedicadas a la iniciación en esta práctica hasta las planeadas para quienes ya muestran suficiente destreza y en las que se juega con distintos niveles de pendiente. El entorno en que acostumbran a programar sus excursiones es el del Puerto de San Isidro y sus estribaciones próximas. La única condición imprescindible para emprender la aventura -como en las demás experiencias de vivir el invierno blanco en las montañas asturianas-, atreverse a probarlo. Y no perderse ninguna de ellas por más que tire el sofá y la batamanta.

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