El Comercio

El curso político comienza en Asturias entre críticas y bajo la amenaza de otro año perdido

Un momento del pleno institucional del Día de Asturias, ayer, en la Junta General del Principado.
Un momento del pleno institucional del Día de Asturias, ayer, en la Junta General del Principado. / ÁLEX PIÑA
  • La izquierda ahonda en sus diferencias y el PP ofrece acuerdos pero ya se ve como alternativa al PSOE

  • Los socialistas abogan por impulsar reformas legales para evitar que el actual bloqueo estatal se repita en el futuro y facilitar la gobernabilidad

La legislatura autonómica ha superado ya su primer año y el balance es, de momento, pobre. El Principado es una región sin presupuestos, con un Gobierno sustentado sobre una minoría parlamentaria de 14 diputados y sin alianzas claras, ahora que el acuerdo de investidura que el PSOE tiene con Izquierda Unida pasa por sus horas más bajas. Siendo preocupante el balance, más inquietante aún es que el futuro, al menos el más inmediato, pueda ir por los mismos derroteros. Esa es la impresión que dejó ayer el transcurrir del pleno institucional del Día de Asturias, que, lejos de servir como punto de partida de una nueva etapa de diálogo y entendimiento, escenificó una vez más la división de las fuerzas de la izquierda -PSOE, IU y Podemos- y, ante la falta de alternativas claras, alimentó el riesgo de otro año perdido, el segundo, para la comunidad.

El pleno institucional, inicio oficioso del curso en Asturias, se desarrolló en un clima extraño, de total desconfianza entre los grupos. Hay una variable autonómica, la ausencia de una mayoría clara en la Junta y las dificultades para poder conseguirla, lo que convierte en real el peligro de una segunda prórroga presupuestaria, un golpe letal para la economía regional. Y un factor nacional, conectado con lo anterior: el bloqueo político en Madrid, que puede desembocar en una tercera llamada a las urnas y que hace que en el Principado todo esté paralizado a la espera de ver cómo se soluciona el embrollo estatal. Todo se mira en clave preelectoral y así es muy difícil que el diálogo se abra camino. La consecuencia de todo ello es que, a estas alturas, la palabra que más se repite en los pasillos del Parlamento es 'incertidumbre'.

La sesión plenaria fue una buena muestra de esta mezcla de recelos, desconfianzas y falta de sintonía entre las partes. Solo hubo coincidencia en el reproche general de la oposición, incluyendo a IU, a la falta de empuje y liderazgo del Gobierno, singularizado en su presidente, Javier Fernández. A partir de ahí, discordancias. La más sonora, la de Podemos, con su portavoz, Emilio León, dejando claro a los socialistas que su grupo político «no tragará con unos presupuestos escritos en una servilleta en el último momento», lo que anticipa que el voto favorable de la formación morada al proyecto de cuentas para 2017 costará al Ejecutivo socialista sangre, sudor y lágrimas. IU, por boca de Gaspar Llamazares, se movió entre el tirón de orejas al Ejecutivo y la insistencia en la necesidad de articular acuerdos por la izquierda. Y el PP vio la oportunidad de colarse por la brecha que dejan abierta sus adversarios y, a través de Luis Venta, jugó sus cartas: un discurso proclive al entendimiento, sí, pero dejando claro que los populares ya se ven como alternativa real al PSOE en los comicios regionales de 2019.

Política autonómica y bloqueo nacional se entrecruzaron en los discursos. Sin medias tintas tomó esa vía el portavoz de Podemos, cuyo voto es decisivo para la gobernabilidad de la región y en concreto para la aprobación de los próximos presupuestos y que advirtió de que Asturias «no será una carta para cambiar» en hipotéticas negociaciones para investir un nuevo presidente en Madrid. Cunde la sospecha en la formación morada de que el Ejecutivo socialista estaría encantado de que Mariano Rajoy repitiera en la Moncloa porque eso podría derivar en un apoyo del PP a las cuentas del Principado. León remarcó que si de verdad Javier Fernández quiere su apoyo al proyecto, como afirma reiteradamente en público, deberá darle un giro radical respecto del presentado hace un año. Si no, dio a entender, tendrán que buscar otro aliado. «Si hace falta darles un corte de mangas yo no me voy a inventar ningún calambre», espetó en referencia a la historia del pertiguista polaco Wladyslaw Kozakiewicz, que dedicó ese gesto a la afición rusa tras asegurarse el oro en los juegos de Moscú en 1980 y que luego justificó con la excusa de un problema muscular. «No vamos a permitir otro año de parálisis», zanjó León.

Parece difícil, con estos antecedentes, que la izquierda se ponga de acuerdo, por más que Llamazares pidiera un giro hacia ese lado al Gobierno de Fernández, al que ve con síntomas de «cierta fatiga» y «encerrado en sus muros», para tratar de convertir en mayoría parlamentaria la suma de los escaños de IU, PSOE y Podemos. «Un paso adelante» que también reclamó en Madrid como alternativa al PP o unas terceras elecciones, aunque también aquí hay pocas cosas claras.

No da la sensación de que el PSOE, por su parte, tenga muy claras las opciones de llegar a pactar con Podemos en Asturias, comenzando por el presupuesto. A su portavoz, Fernando Lastra, hubo que leerle entre líneas sus referencias a la formación morada, veladas porque no hubo alusiones explícitas y tampoco esperanzadoras. Habló Lastra de la necesidad de una «sensata y prudente orientación del gasto público» frente a «retóricas y grandilocuentes invocaciones» y de la necesidad de decir a los ciudadanos «lo que tienen que saber» y no «lo que quieren oír».

¿Explorar otras vías?

Lastra también miró a Madrid, en su caso para insistir en la necesidad de evitar unas terceras elecciones y para plantear, con el objetivo de evitar que el bloqueo actual se repita en el futuro, reformas legales que garanticen la gobernabilidad y la estabilidad, en el país y en las comunidades autónomas, cuando los partidos no sean capaces de llegar a acuerdos.

El atasco en la izquierda podría forzar al Gobierno a explorar otras vías, como le reclamó desde Ciudadanos Nicanor García, que ofreció «mano tendida» para tratar de buscar un acuerdo sobre los presupuestos, aunque sus votos son insuficientes para ello y eso debilita su posición. El PP también juega sus bazas y contrapuso el «no, no y no» que afea al PSOE y a Pedro Sánchez en Madrid con un «sí, sí y sí» a buscar acuerdos «que transmitan optimismo y esperanza a los asturianos». Los populares, eso sí, se esforzaron en hacer ver que son alternativa a un Ejecutivo socialista «sin pulso, ideas ni ambición». Así lo dejó claro Venta: «Asistimos a un fin de ciclo tras 30 años de socialismo».

Desde Foro, Cristina Coto centró el grueso de sus reproches en Javier Fernández. «El capitán del barco del Principado que en 2012 se comprometió a llevar a Asturias por el rumbo de Alemania nos está embarrancando aún más profundamente en los arrecifes de la crisis», reprochó.