El Comercio

Del elogio a la «valentía» de Sánchez a la seriedad de Fernández y Sanjurjo

Sánchez, momentos antes de iniciar su intervención, con Javier Fernández en la primera fila.
Sánchez, momentos antes de iniciar su intervención, con Javier Fernández en la primera fila. / D. ARIENZA

No hubo comparecencia de Pedro Sánchez ante los medios en su visita a Asturias y tampoco se permitieron preguntas en el breve coloquio posterior a su intervención, salvo a las personas inscritas en la escuela de verano de UGT. Una oportunidad que aprovechó el secretario general del sindicato en Avilés, Iñaki Malda, para agradecer en público al líder del PSOE su «valentía» al oponerse a facilitar la investidura de Mariano Rajoy, a pesar de las «presiones» recibidas. Un elogio, aunque el líder nacional de UGT, José María Álvarez, ya había aplaudido previamente la «coherencia y lealtad de Sánchez a sus electores», que provocó una situación curiosa.

Curiosa porque la intervención de Malda derivó en un cerrado aplauso de una mayoría de los asistentes al acto que escuchó impertérrito, con rostro serio, el secretario general del PSOE asturiano y presidente del Principado, Javier Fernández, de cuyos discursos públicos se ha extraído la conclusión de que no hubiera visto con malos ojos la abstención que facilitara la investidura de Rajoy para evitar otras elecciones. El mismo rostro serio del presidente de la Junta, Pedro Sanjurjo, cuyas intervenciones en las últimas semanas se han leído en ese mismo sentido. Sánchez y Fernández, por cierto, se saludaron de forma correcta, con un apretón de manos y un abrazo, sin tensión pero también sin gran emotividad.

Hubo alguna que otra anécdota. La más llamativa, cuando Pedro Sánchez saludó al inicio de su intervención a las autoridades y citó a Wenceslao López como alcalde de Gijón. «Alcalde de Oviedo, perdón», dijo entre risas el líder socialista, «el de Gijón lo tendremos en las próximas elecciones, ahora nos lo han impedido Foro y Podemos».