El Comercio

Pedro Sánchez pide el apoyo de Podemos y Ciudadanos para «regenerar» España

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Pedro Sánchez recibió una calurosa acogida en Gijón, donde participó en la escuela de verano de UGT. / Damián Arienza

  • El líder del PSOE insta en Gijón a los nuevos partidos a levantar su veto mutuo para conformar un Gobierno «limpio, social y creíble» que desaloje al PP

La alternativa que propone Pedro Sánchez para desbloquear la situación política y evitar unas terceras elecciones en diciembre pasa por un acuerdo con Podemos y Ciudadanos, cuyo formato no especificó, que pivotaría sobre un eje principal, quizá el único sobre el que podría sustentarse el entendimiento de tres fuerzas tan diversas: la «regeneración» de España. Con ese fin, el secretario general del PSOE aprovechó ayer su presencia en Gijón, en la jornada de clausura de la escuela de verano de la UGT, para emplazar a los responsables de los nuevos partidos, a los que en ningún momento citó por su nombre, a «no enrocarse» y aparcar sus vetos mutuos, que solo producen «parálisis y enquistamiento», y facilitar la formación de un nuevo gobierno «limpio, social, dialogante y creíble» que envíe al PP a la oposición.

Sánchez se dio un baño de optimismo en Asturias, una tierra que en términos orgánicos no le es precisamente afín -conocidas son sus diferencias con el secretario general de la FSA y presidente del Principado, Javier Fernández, tanto de fondo como en relación a la actual coyuntura política- pero que ayer ejerció un efecto balsámico por cuanto que tanto militantes como representantes sindicales le expresaron su respaldo, en el acto público y también en los pasillos, y elogiaron su «coherencia y lealtad» al oponerse con firmeza a la investidura de Mariano Rajoy. «Pedro, resiste», le dijo a voz en grito una mujer cuando este entraba en la sala en la que se desarrolló la ponencia.

Sánchez utilizó su discurso para cargarse de razones con las que justificar su reiterado 'no' a Rajoy y al Partido Popular. Desde la corrupción hasta la economía pasando por su política social, puso ejemplos sobre los que ilustrar la imposibilidad para el PSOE de aupar a la Moncloa a su adversario más directo. «España necesita un gobierno limpio, social y dialogante y eso no lo encarna el señor Rajoy», martilleó.

Cegada esa vía, el PSOE cree llegada la hora de articular una alternativa. O al menos de intentarlo. Los más críticos enmarcan los movimientos de Sánchez en un intento por diluir las responsabilidades de una hipotética tercera convocatoria electoral, ante el temor de que en la sociedad haya calado el mensaje de que, con su 'no' en la investidura, los socialistas son los principales culpables del bloqueo. El secretario general, sin embargo, defendió que, siendo difícil su objetivo, es necesario intentarlo para poner fin a las «mentiras» del PP.

Es verdad que el 'caso Soria' ha puesto en bandeja a Sánchez un argumento sobre el que armar su propuesta. La «regeneración» que a su juicio necesita España es la aspiración común que podrían compartir PSOE, Podemos y Ciudadanos y sobre la que se podría construir una «fórmula transversal que dé salida al bloqueo político». Planteó una dicotomía: o Rajoy y «la mentira, la corrupción y la desigualdad», o un gobierno reformista «limpio y creíble».