El Comercio

Javier Fernández.
Javier Fernández. / MARIO ROJAS

Fernández teme a las terceras elecciones como parte de un «destino inexorable»

  • El presidente asturiano cree que «el desafío soberanista y el bloqueo institucional pueden llevarnos a pagar un altísimo precio»

«No podemos descartar que las terceras elecciones sean parte de un destino inexorable y fatal». Así de rotundo se mostró ayer el presidente asturiano, Javier Fernández, en su intervención en el acto de apertura del curso académico de la Universidad de Oviedo, que tuvo lugar en el edificio histórico de la institución en la capital del Principado. Y es que calificó de «agonística» la fase de negociaciones que se están llevando a cabo para lograr un nuevo Ejecutivo en próximas fechas, si bien recordó que ya «hubo varias alternativas para poner a funcionar al Gobierno y a las Cortes Generales».

Javier Fernández espera que esta posible tercera convocatoria «sea la vencida», después de que hace una semana, en la Escuela de Verano de UGT, alertara de que «estamos jugando con fuego» y rechazara las continuas llamadas a la militancia para ratificar la posición del PSOE. Además, el pasado viernes en Gijón, el líder socialista, Pedro Sánchez, pidió el apoyo de Podemos y Ciudadanos para «regenerar» el país, al tiempo que reiteró su 'no' al PP. Es este nuevo panorama ante el que el presidente del Principado cree que «no solo hemos consumido tiempo y esfuerzos, sino que probablemente también en este caso el gasto de energía necesario para recuperar la normalidad, entendida como el funcionamiento adecuado de cada institución».

No se olvidó Fernández de lo que denominó «desafío soberanista» catalán, una situación que, en su opinión, quizá se hubiera solventado «con abordar una reforma constitucional que concediera categoría federal a lo que ya reúne muchas de sus características». No considera que esa solución sea factible en la actualidad, debido a la deriva que ha tomado el conflicto con Cataluña y «el tamaño que ha adquirido el artefacto independentista, cebado en una huida hacia delante que no parece tener fin».

Pero alertó Javier Fernández de otro grave problema que se puede plantear: «Dicho a la brava, la incapacidad para superar el desafío soberanista y el bloqueo institucional puede llevarnos a pagar un altísimo precio, en disgregación territorial, en desafección ciudadana y en hastío».

También puso el acento en el papel que ha de tener la ciudadanía en toda esta situación, así como la contribución que se ha de aportar desde el ámbito universitario en su formación. Fernández habló de la necesidad de «una ciudadanía implicada. Una ciudadanía que no tolere la corrupción», «que tampoco consienta la ineficacia ni la incapacidad, que impida la degradación de las instituciones que son, en sí mismas, el fundamento de la democracia».

Por otro lado, también hizo una pequeña referencia a la falta de un presupuesto para el próximo año en el Principado y mostró su esperanza en que se pueda aprobar para «dejar atrás la prórroga».

Y todo ello lo dijo en presencia no solo de los responsables de la universidad y otras instituciones, sino también ante los portavoces de los seis grupos parlamentario de la Junta General del Principado.