El Comercio

El Gobierno, reticente a los impuestos a la comida 'basura' y la contaminación que pide IU

Mercedes Fernández y Luis Venta, del PP, pasan por detrás de Guillermo Martínez, Fernando Lastra y Marcelino Marcos Líndez, del PSOE, ayer, antes del inicio de la junta de portavoces.
Mercedes Fernández y Luis Venta, del PP, pasan por detrás de Guillermo Martínez, Fernando Lastra y Marcelino Marcos Líndez, del PSOE, ayer, antes del inicio de la junta de portavoces. / MARIO ROJAS
  • El PSOE sí acepta reactivar los tributos a las bolsas de plástico y la gestión de residuos, mantiene la revisión de Sucesiones y discute un plan contra el fraude fiscal

Una revisión de la fiscalidad debería ser uno de los puntos fundamentales de un hipotético acuerdo sobre los presupuestos regionales para 2017, pero el entendimiento, a estas alturas, se presenta aún muy lejano. Los grupos de la izquierda en la Junta General y el Gobierno se cruzan documentos en lo que representa un punto muy primario de las conversaciones, pero el terreno de juego es limitado. El Ejecutivo de Javier Fernández contempla en sus planes la revisión del impuesto de Sucesiones para corregir el llamado 'error de salto' y la recuperación de los dos impuestos 'verdes', uno sobre las bolsas de plástico y otro sobre la gestión de residuos urbanos e industriales, que estaban recogidos a instancias de IU en el frustrado proyecto de 2016. Sin embargo, valora con muchas reservas otros tributos propuestos por la coalición, sobre la comida 'basura' y las bebidas azucaradas o sobre la contaminación ambiental, aunque la negociación no está cerrada.

Fiscalidad y presupuestos son vasos comunicantes. No habrá acuerdo en el segundo capítulo sin cambios relevantes en el primero. Pero la cuestión es compleja. Hay que conciliar los intereses del Gobierno, que se las ve y se las desea para cuadrar ingresos y gastos, con los de IU y Podemos, cada uno con sus prioridades. La coalición hace bandera de los impuestos ambientales. La formación morada apunta, entre otras cosas, al IRPF o el gravamen sobre los hidrocarburos. Un puzzle de difícil composición.

En los planes del Ejecutivo está la reforma del impuesto de Sucesiones para corregir el 'error de salto', esa anomalía que provoca que una herencia inferior a los 150.000 euros quede exenta pero si asciende a 151.000 el contribuyente tenga que pagar desde el primer euro una factura que puede llegar hasta los 18.000. Esta medida iría complementada con mejoras en la transmisión de empresas si se mantiene la actividad y el empleo y por incentivos para las donaciones intervivos. Además, acepta la recuperación de los impuestos sobre las bolsas de plástico de un solo uso -el proyecto presupuestario que no cuajó para 2016 contemplaba una tasa de 10 céntimos- y sobre la gestión de residuos urbanos e industriales que se incluyeron a instancias de IU, que considera prioritaria esta política.

Y aquí comienzan los problemas. IU quiere ir más allá en el campo de la fiscalidad y plantea impuestos sobre la comida 'basura' y las bebidas azucaradas, sobre la contaminación industrial a la atmósfera o sobre la ubicación de instalaciones eléctricas o eólicas en espacios naturales con un objetivo no recaudatorio, sostiene la coalición, sino de concienciación. Pero el Gobierno pone reparos. En el primer caso, el de bebidas y alimentos, existirían dudas sobre quién sería el objeto de ese gravamen, quién tendría que soportarlo. Se entiende además que es un tributo del que existen pocos precedentes, más allá de algunas iniciativas en México o EE UU.

En cuanto a la contaminación ambiental, penalizar de alguna forma las emisiones a la atmósfera es algo que genera rechazo en el PSOE desde tiempo atrás. En las últimas negociaciones IU ya planteó esta alternativa y se topó con el veto del Ejecutivo, tanto por el temor a que el sector industrial, potente en Asturias, se lo tome como una afrenta en un momento en el que atraviesa dificultades de diversa índole, como por la posibilidad de que de una tacada se grave la actividad industrial por una doble vía: la gestión de sus residuos, algo a lo que el Principado sí accede, y también sus emisiones contaminantes. Y por esto último Fernández y su gabinete no parecen dispuestos a pasar.

Discrepancias en la Junta

Por lo menos de momento, porque las conversaciones están en una etapa muy inicial. La aspiración de IU es añadir alguno de esos nuevos impuestos a los dos sobre los que ya existe acuerdo. También se trabaja en un plan de lucha contra el fraude fiscal, otra de las prioridades de la coalición.

Hay todavía mucha tela que cortar. Ayer, desde izquierda y derecha se hicieron emplazamientos negociadores al Gobierno regional. El portavoz de Podemos, Emilio León, urgió una reunión al Ejecutivo, al que acusó de «dilatar los tiempos», de «no tomarse en serio» las cosas y de «esperar únicamente a que Mariano Rajoy sea elegido». Desde IU, Gaspar Llamazares pidió articular una mayoría de izquierdas que alumbre un presupuesto «de cambio» y que supere las limitaciones de un gobierno «de inercia, en precario». Mercedes Fernández, del Partido Popular, se quejó del «desprecio» socialista a sus ofertas para pactar las cuentas del próximo año.