El Comercio

«Sin respeto no hay partido», recalca Javier Fernández en apoyo al presidente extremeño

Javier Fernández.
Javier Fernández. / J. L. Cereijido
  • El jefe del Ejecutivo autonómico se suma a las manifestaciones de respaldo a Fernández Vara que han expresado diversos líderes del PSOE

"Sin respeto no hay partido, lástima que tengamos que recordarlo", ha afirmado hoy a través de una red social el presidente del Principado y líder del PSOE asturiano, Javier Fernández, que se ha sumado así al respaldo expresado a su homólogo extremeño, Guillermo Fernández Vara, por varios dirigentes del partido.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, el exsecretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba y diversos cargos, como Eduardo Madina y Carme Chacón, han salido hoy en defensa de Fernández Vara tras las críticas recibidas por la dirección del partido a sus comentarios.

A través de mensajes en las redes sociales, todos ellos han expresado su respaldo a Fernández Vara, a quien la dirección del grupo del PSOE en el Congreso reprochó ayer, martes, sus declaraciones sobre la falta de diálogo con el secretario general, Pedro Sánchez, y la petición de abrir un debate interno ante el bloqueo político.

Desde las últimas elecciones, Fernández Vara ha dejado entrever que el PSOE debería abstenerse si el PP lograba 170 votos a favor de la investidura de Mariano Rajoy. También se ha pronunciado a favor de que el Comité Federal del PSOE se reúna para ver qué solución se da para que haya gobierno y se eviten nuevos comicios.

En una línea similar se ha expresado en los últimos meses el presidente asturiano, que el pasado lunes alertó del "riesgo evidente" de que se produzcan unas terceras elecciones en España, como parte "de un destino inexorable y fatal" y exigió el esfuerzo necesario para devolver la estabilidad al sistema democrático.

Además, abogó por recuperar una normalidad "entendida por el funcionamiento adecuado de cada institución, un Gobierno que gobierne y un Parlamento que legisle y controle" y alertó del "altísimo precio" que se puede pagar "en disgregación territorial, en desafección ciudadana y en hastío" la "incapacidad" para superar el desafío soberanista y el bloqueo institucional.