El Comercio

El PSOE asturiano rechaza el congreso y cree urgente un cambio de rumbo

Los socialistas Fernando Lastra, Marcelino Marcos Líndez y Guillermo Martínez conversan momentos antes del inicio de la junta de portavoces, con Emilio León, de Podemos, pasando a su lado.
Los socialistas Fernando Lastra, Marcelino Marcos Líndez y Guillermo Martínez conversan momentos antes del inicio de la junta de portavoces, con Emilio León, de Podemos, pasando a su lado. / MARIO ROJAS
  • Dirigentes e históricos del partido apuntan a la abstención como única salida al bloqueo

  • Los socialistas del Principado escenifican en Ferraz su fractura: Luisa Carcedo y Adriana Lastra arropan a Sánchez y Nino Torre critica sus planes

Crece la preocupación en la Federación Socialista Asturiana por la deriva de los acontecimientos en el partido, después de que el líder federal, Pedro Sánchez, cumpliese ayer su amenaza y lanzase un proceso exprés de primarias y congreso con el que afianzarse en el liderazgo y enfrentarse a los críticos, principalmente los 'barones' territoriales, que le discuten el poder. Una estrategia que no comparten los socialistas del Principado, comenzando por su secretario general, Javier Fernández, que entienden que resulta equivocado abrir este melón en un momento en que la gobernabilidad del país está en el aire y la prioridad no es mirarse el ombligo. El PSOE regional ve insostenible la situación y defiende la urgencia de un cambio de rumbo, confiando en poder revertir los planes de Sánchez en el comité federal del sábado.

La situación está enquistada y la fractura en el socialismo asturiano se percibe a las claras. Hay una división entre la militancia, que de forma creciente arropa el discurso beligerante del 'no es no' de Sánchez a Mariano Rajoy, y la dirección de la FSA, que mantiene un mensaje deliberadamente ambiguo. De las intervenciones públicas de Fernández muchos interpretan que sería favorable a una abstención que permitiese un gobierno del PP, pero él nunca lo ha dicho abiertamente. Asumir la responsabilidad de tolerar un ejecutivo de la derecha es impopular en clave interna y eso explica muchas cosas.

De hecho, entre los socialistas asturianos se acusa a Pedro Sánchez de alimentar esa división. De presentarse como guardián de las esencias, como bastión frente a la derecha, en lo que supone una tesis muy del gusto de la militancia, y a la vez identificar a los 'barones' como adalides de una abstención que permitiera a Rajoy continuar en la Moncloa. «Está abriendo una grieta interna de incalculables consecuencias», señala un dirigente consultado por este periódico.

Otra cosa es que, en efecto, haya dirigentes del PSOE asturiano que, en privado, admitan que esa abstención es la única vía para desbloquear las cosas y evitar unas terceras elecciones. Cargos actuales pero también 'históricos' que creen que se podrían arrancar al PP duras condiciones a cambio de ese voto que hiciesen que la política de su gobierno quedase muy condicionada por el discurso socialista. Un escenario que permitiría abrir un periodo de calma interna para reconstruir la organización.

El malestar del partido en Asturias es notable. Se pudo constatar ayer en la reunión de la permanente de la ejecutiva federal en Madrid cuando Nino Torre, secretario general de Juventudes Socialistas y próximo a Fernández, expresó su oposición a la celebración de ese congreso exprés alegando que no es el momento de afrontar tal reto, con el futuro del país en el alero y la ciudadanía pendiente de quién será el próximo presidente o si habrá terceras elecciones y no de las cuitas internas de un partido.

Con Sánchez cerraron filas las también asturianas Adriana Lastra y María Luisa Carcedo, de su equipo de confianza, que defendieron la estrategia al entender que, en vista de que la autoridad del secretario general está siendo cuestionada, es el momento de que la militancia se pronuncie.

Pero las críticas a Sánchez se producen también en público. No se mordió la lengua el diputado regional Marcelino Marcos Líndez, que dejó varios mensajes en su perfil de una red social. «Ser elegido por la militancia no da bula indefinida», dijo. «Convocar congresos en plena crisis institucional es una ocurrencia, algo lejos de lo que preocupa a la ciudadanía», añadió. «¿O sea que la opción es acordar con independentistas? Interpreto ya que no se dice claro; no estoy de acuerdo», remachó.