El Comercio

Sánchez ignora la presión de los críticos y mantiene su hoja de ruta para seguir en el cargo

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Pedro Sánchez a su llegada a Ferraz. / Efe | Vídeo: Atlas

  • La actual Ejecutiva mantiene la convocatoria del comité federal del sábado, en cuyo orden del día está la celebración del congreso exprés para la elección del secretario general

  • Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal y autoproclamada única autoridad del partido, abandona Ferraz sin solicitarla reunión de la Comisión de Garantías tras dos horas de espera sin poder acceder a la sede y sin ser atendida

La Ejecutiva del PSOE ha decidido ignorar la presión del sector crítico del partido y mantiene la hoja de ruta prevista, con la celebración del Comité Federal del sábado que daría paso a la convocatoria de un Congreso Federal Extraordinario para la elección del secretario general socialista mediante la consulta a la militancia.

En un comunicado, tras la reunión de Pedro Sánchez con sus fieles, la Comisión Ejecutiva Federal hace "un llamamiento inequívoco a la serenidad y la calma de todo el partido en estos momentos inéditos en la vida interna del PSOE", al mismo tiempo que "agradece el comportamiento ejemplar de sus militantes y apela a la responsabilidad de todos".

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Lejos de aclararse la situación en la que queda el PSOE tras la dimisión de 17 miembros de la ejecutiva, el caos reina el día después. Mientras Pedro Sánchez, atrincherado en su cargo y rodeado de sus fieles no cambia sus planes, el sector crítico pedía la convocatoria urgente del comité de garantías. La cara visible de esta iniciativa es Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal y ‘alter ego’ de Susana Díaz, quien ha acudido esta mañana a la sede del partido en Madrid, desde Sevilla, para registrar oficialmente la solicitud.

Sin embargo, tras dos horas de espera en el vestíbulo sin que nadie la haya recibido, Pérez ha abandonado la sede de Ferraz asegurando sentirse "muy triste" al no entender que se pueda interpretar que ella o cualquier otro militante sea "una amenaza". "Las dos horas que he pasado aquí sin que nadie me dé una respuesta a nada, me demuestran que es más necesario que nunca un informe de la Comisión de Garantías, por lo que espero que la presidenta lo convoque en el día de hoy", ha pedido la presidenta del Comité Federal.

Pérez reconoce que no tiene la competencia de convocar el Comité Federal; que le corresponde hacerlo a la presidenta, Isabel Celáa, afín a Sánchez. Pero dijo haber hablado por teléfono con todos los miembros del comité, salvo con la presidenta y confía en que finalmente se reuniría. Algo que, tras la respuesta oficial de Ferraz, no parece que vaya a suceder. Este órgano tendría la función de aclarar al discusión legal que hay entorno a si los estatutos permiten a Sánchez mantenerse en el cargo y llevar a cabo sus planes para convocar el congreso. De hecho, la principal duda que ahora mismo se mantiene viva es la de quién manda en el partido. Sánchez y sus fieles interpretan los estatutos de tal modo que el liderazgo no cambia. Verónica Pérez, afín a Susana Díaz y voz de los críticos, dijo ayer por su parte que la única autoridad ahora mismo en el partido era ella, al ser la presidenta del Comité Federal.

Celáa le ha comunicado a Pérez que su convocatoria "no tiene ningún efecto" en una respuesta difundida por Ferraz, en la que ha remarcado que la convocatoria de la Comisión de Garantías "debe ser considerada nula a todos los efectos". En respuesta, la presidenta del Comité Federal a su llegada a la sede del PSOE en Madrid ha señalado que "todo el mundo en el PSOE sabe" que la dimisión de más de la mitad de la ejecutiva federal significa "inmediatamente" la disolución de esa ejecutiva.

"Intentar buscar alguna maniobra para atrincherarse en Ferraz no es estar a la altura de lo que merece este partido", ha asegurado quien es la mano derecha de Susana Díaz. Por ello, ha instado a que se convoque la reunión del comité de garantías "de forma urgente".

Una batalla abierta

La batalla abierta en el PSOE después de que Pedro Sánchez anunciara el lunes su intención de convocar ya el 39 Congreso del partido para intentar forzar un duelo con su principal rival interna, Susana Díaz. Los críticos aseguraban desde que despuntara la jornada de que disponían del consenso suficiente para frenar la maniobra del secretario general de la manera más drástica posible, la dimisión de la mitad de la ejecutiva, aunque meditaban si era la mejor solución. Finalmente, 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del partido presentaron este miércoles en Ferraz la dimisión para precipitar la disolución de este órgano y la caída de Pedro Sánchez.

Sin embargo, el líder socialista ha decidido no ceder a la presión de los críticos, no disolver la Ejecutiva y mantenerse en el cargo con la idea de convocar un congreso extraordinario para que los militantes decidan el rumbo del partido. El secretario de Organización del PSOE, César Luena, aseguró que Sánchez sigue siendo el líder del partido a pesar de la maniobra de los críticos y ha cuestionado si "quienes temen a los militantes o no quieren que hablen pueden dirigir el PSOE". "En el PSOE se tiene que tener el respaldo de los militantes para dirigir. No caben atajos, ni artimañas, ni golpes", señaló Luena.

Las 17 firmas de los dimisionarios fueron entregadas en Ferraz por el secretario de Política Federal, Antonio Pradas, quien accedió a la sede del partido por el garaje. Además de la suya, el bloque de firmas lo conforman Micaela Navarro, Ximo Puig, María José Sánchez Rubio, Mari Luz Rodríguez, Estefanía Martín Palop, Carme Chacón, José Miguel Pérez, Manuela Galiano, Noemí Cruz, Eva Matarín, Francisco Pizarro, Juan Pablo Durán, Tomás Gómez, Emiliano García-Page, María Ascensión Murillo y Carlos Pérez Anadón.

La renuncia en bloque de los miembros de la dirección contrarios a Sánchez tiene un problema que los críticos no niegan y es que es difícil que no sea entendida como un alzamiento de los barones contra un secretario general al que en su día eligieron los militantes por voto directo. Algo incluso sucio que podría acabar volviéndose en su contra si el líder socialista intenta aprovechar en un futuro su papel de mártir para concurrir, llegado el caso, en unas eventuales primarias. A estas alturas, no obstante, la división en el seno del partido es tan honda y tan visceral que todo es posible.

Esa vía -que también implica convocar un congreso, pero no necesariamente de manera inmediata- tiene, en todo caso, algunos inconvenientes más prosaicos. No hay, en este momento, una posición unánime sobre cuántos miembros de la dirección tendrían que firmar su baja para que que Sánchez caiga. Los críticos aducen que, puesto que los estatutos simplemente dicen que si las vacantes en la ejecutiva llegan a la mitad más uno de sus miembros habrá que disolverla y elegir en congreso una nueva, es suficiente con 17 de sus actuales 35 miembros (porque ya hay otras 3 vacantes sin cubrir). Los oficialistas creen que hay que hacer los cálculos sobre esos 35 ejecutivos y no sobre los 38 iniciales y que harían falta 18.

Extracto de los estatutos del PSOE.

Extracto de los estatutos del PSOE.

El mero hecho de que el partido esté en esas minucias es ya, eso sí, muy ilustrativo del deterioro de la situación interna. Sánchez ha contribuido a alimentar la hoguera con su decisión de retar a los críticos a un congreso ya, en lugar de aguardar a que España tenga Gobierno como se acordó hace unos meses. Lo ha hecho, y no se le escapa a nadie, porque entiende que si, en este contexto, se envuelve en la bandera del 'no' a Mariano Rajoy, tiene una oportunidad de oro para ser aclamado por las bases y neutralizar a Díaz. Pero también es cierto que el secretario general lleva meses aguantando un intento constante de moverle la silla. De hecho, el plan de hacer dimitir a la mitad de la ejecutiva ya existía antes del lunes. Y hoy Sánchez les ha respondido animando a presentar este mismo miércoles su dimisión a los miembros de la ejecutiva federal que no se sientan parte del proyecto que él encabeza: "Si no se sienten parte de este proyecto, que no esperen que haya la mitad más uno, yo en su lugar dimitiría hoy", ha manifestado, adviertiendo además de que la imagen que trasladarían sería que solo persiguen "derrocarle", en lugar de confrontar su posición política en el congreso del partido.

Los críticos tenían pensado aprovechar los malos resultados de las elecciones gallegas y vascas, ya anticipado por las encuestas, para exigirle responsabilidades. Pero el líder socialista les dio una excusa mejor para justificar su ataque al hacer un movimiento que puede interpretarse como egoísta (simple deseo de aferrarse al cargo) pero que él ha revestido de noble propósito: evitar que el PSOE cometa el peor error de su historia y se coloque en una posición de “subordinación” a la derecha al facilitar con una abstención el Gobierno del PP, como según su relato, pretenden los “otros”.

'Efecto Felipe'

El siguiente hito estará en el Comité Federal que este sábado habría de votar la fecha del Congreso. Aún no está decidido si esa votación se hará a mano alzada, como es habitual, o de forma secreta. Pero los críticos también insisten en que tienen mayoría suficiente para echar por tierra el plan de Sánchez. Incluso aseguran que la intervención de Felipe González, que este miércoles reveló en la Ser que se siente engañado por el secretario general y que escribió un polémico artículo a favor de no bloquear el Ejecutivo del PP porque ese era el planteamiento que éste le había transmitido, ha tenido un potente efecto arrastre.