El Comercio

Fernández ve «fuera de lugar y extemporáneo» el congreso exprés del PSOE

Javier Fernández atiende a los medios, ayer, en Oviedo.
Javier Fernández atiende a los medios, ayer, en Oviedo. / EFE
  • El líder de la FSA ataca de forma abierta la estrategia del secretario general y anticipa un tenso comité federal

Javier Fernández rompió ayer el silencio que sobre la vida interna de su partido había mantenido en las últimas semanas para arremeter con dureza contra los planes del secretario general, Pedro Sánchez, de celebrar por la vía de urgencia unas primarias y un congreso para afianzarse en el liderazgo del PSOE. Una iniciativa que tildó de «extemporánea y fuera de lugar», reproche que por primera vez visibiliza de forma pública, aunque en privado era algo conocido, el malestar del líder de los socialistas asturianos y presidente del Principado con Sánchez y su alineamiento con los 'barones' territoriales críticos. Fernández se guarda el grueso de sus reflexiones para el comité federal del sábado, que se augura muy tenso en vista de que la división entre los dos sectores de la organización se ahonda a cada día que pasa.

La expectación por conocer un primer pronunciamiento público de Fernández era grande, aunque este periódico ya avanzó ayer el rechazo de la Federación Socialista Asturiana al congreso exprés de Sánchez, de ahí que numerosos periodistas le esperaran a las puertas del hotel ovetense en el que a primera hora de la tarde tenía previsto un acto. El jefe del Ejecutivo esquivó las preguntas sobre el futuro del secretario general o sobre la conveniencia de que la andaluza Susana Díaz, referente de los 'barones' críticos, dé el salto a Madrid, y remitió sus reflexiones al cónclave del sábado. Pero sí quiso dejar muy claro que el camino que ha emprendido Sánchez después del batacazo electoral socialista del pasado domingo en Galicia y País Vasco dista mucho de gustarle. «Lo que les puedo decir es que esta propuesta de un congreso de forma inmediata me parece fuera de lugar, extemporánea», afirmó con meridiana rotundidad.

Javier Fernández dio así continuidad al reproche general de los 'barones', desde la propia Díaz hasta el extremeño Guillermo Fernández Vara, pasando por el castellano-manchego Emiliano García-Page o el aragonés Javier Lambán, a los planes de Sánchez para liquidar la disputa interna del partido por la vía de apelar a la opinión de la militancia. El dirigente asturiano no entró ayer en detalles pero en la dirección de la FSA se considera disparatado abrir este melón cuando la gobernabilidad de España está en el alero y la preocupación de los españoles, sostiene esta versión, está ahí y no en las cuitas internas de los partidos.

El malestar del presidente del Principado con Sánchez es evidente. La relación se torció ya en el congreso que eligió al secretario general y no ha mejorado desde entonces. Hasta ahora Fernández se había guardado en público de lanzar crítica alguna, dicen quienes le conocen que por lealtad al partido y porque en modo alguno quiere abundar en el peligro de una fractura interna, pero la situación parece haber llegado ya a un punto límite.

Un paso más

Sí se había pronunciado en términos claros en los órganos internos, alertando, por ejemplo, del riesgo de una estrategia que condujera a terceras elecciones por la posibilidad de que el PP se fortalezca, o mostrando sus recelos a los acuerdos con Podemos al entender que el objetivo de la formación morada no es tanto entenderse con el PSOE como fagocitarlo, pero las afirmaciones de ayer son un paso más.

Porque, por encima de la prudencia de Fernández, en las alturas del socialismo asturiano hay un rechazo frontal al proceder del secretario general. Se entiende que Sánchez busca consolidarse en el puesto por la vía de enfrentar a la militancia, que mayoritariamente sustenta sus tesis de veto al PP y a Mariano Rajoy, con los 'barones' y las cúpulas de las federaciones territoriales, que consideran imprescindible abrir un debate interno y de cuyos discursos públicos se puede deducir, porque ninguno se ha pronunciado abiertamente en estos términos, tampoco Fernández, que estarían dispuestos a una abstención que, con las condiciones que fuesen menester, abriese la puerta a un gobierno popular. La posibilidad de una fractura está, para los más pesimistas, sobre la mesa.